Toe y Caspian, una cita con la historia en Barcelona

23 de agosto de 2016
Sala Apolo, Barcelona
TOE + CASPIAN

Desde que se anunció el concierto de los japoneses Toe en Barcelona la expectación no podía ser mayor. Y no era para menos, pues era la primera vez que uno de los máximos exponentes del “math-rock” mundial pisaban territorio español y el revuelo en las redes sociales no se hizo esperar. Poco más se podía pedir cuando, de improvisto, se confirmaba que los acompañantes para esta noche de furia instrumental iban a ser, ni más ni menos, los norteamericanos Caspian. Así, de golpe, la noche cobraba otra dimensión. Una dimensión épica, cortesía de nuestros amigos de Aloud Music Ltd, que por lo visto se han empeñado en regalarnos noches y momentos históricos, y empezar a germinar la pequeña edad de oro del rock instrumental en nuestro país. Tanto es así que, no conformes con el line-up, decidieron que era la ocasión perfecta para poner la guinda al pastel y mover el evento a la mítica sala Teatre Apolo, la grande, allí donde se juegan los grandes partidos, donde se cumplen los grandes sueños.

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Con estos preámbulos el público no falló y llenó la sala prácticamente hasta la bandera. Era una fecha difícil, 23 de agosto, muchos aún de vacaciones, pero probablemente ese fue también el motivo que alentó a muchos visitantes y gente de todo el territorio nacional a combinar el concierto con una visita vacacional a la ciudad. Mientras el público seguía llenando la sala, Caspian saltaban al escenario. Anunciaban por las redes sociales que venían con ganas y, a pesar de venir directos de tocar en el festival ArcTanGent (Bristol, UK), Amplifest (Oporto), y el día anterior por Madrid, no se vio ni un atisbo de cansancio. Entraron como en las grandes ocasiones, como nos tienen acostumbrados: grandes dosis de energía, mucha fuerza y puro sentimiento. Esta vez, sin embargo, sorprendieron con un espectacular juego de luces acompañando la música. Un gran trabajo audiovisual que probablemente elevó la actuación a niveles del pasado Dunk!Festival15, donde tuvimos la suerte de asistir.

La gran sincronía entre música y luces se hizo notorio en todo momento, particularmente trabajada en las canciones de su publicación más reciente, Dust and Disquiet (2015, Triple Crown Records) como por ejemplo en “Darkfield” o “Arcs of Command” donde las introducciones con percusión y la posterior explosión musical y lumínica de los crescendos fueron simplemente increíbles. Fue un set-list corto, completado con alguna canción de su anterior trabajo, Waking Season (2012, Triple Crown Records), y la ya mítica canción de clausura “Sycamore” que puso la nota más sentimental. En definitiva, un concierto memorable que evidencia porque Caspian son un referente del post-rock mundial. Y cuidado porque que antes de finalizar el concierto, entre aplausos y ovaciones, anunciaban que volverán de gira en enero. Los de Boston siguen dejando el listón muy alto, y nos quedamos con ganas de más.

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Acabó Caspian y no se movió nadie de su puesto. Se notaban nervios en la sala y pronto el público se empezó a impacientar. Había muchas ganas. Un servidor, aun no siendo un entendido en la obra de Toe, conseguí contagiarme. Se apagó la música y empezó el aplauso y barullo del público. Era inminente. La ovación fue masiva, un gran estruendo para recibir a los japoneses que salían al escenario de una manera muy peculiar, muy japonesa: entre reverencias, amplias sonrisas y timidez, todo amenizado con una música alegre y dicharachera. Saltos y calentamientos por parte de su bajista que daba entender lo que estaba por venir. La maquinaria estaba engrasada y a punto. Aún en medio de aplausos sonaban las primeras notas de guitarra de la canción que abre su último trabajo, “Premonition (Beginning of a Desert of Human)” (Hear You, 2015, Top Shelf Records) y empezaban los ritmos y compases frenéticos.

Fue un concierto de esos que van de menos a más. Un set-list calculado al milímetro. Suavidad, delicadeza y concentración en los primeros compases, acompañados con guitarras acústicas y teclados de fondo, para luego dejar paso a las guitarras eléctricas y sonidos más contundentes. Siempre navegando entre lo sutil y chispazos, picos de intensidad, pero nunca pasando de la línea; disciplina total. Con una ejecución envidiable y una gran sintonía con el público en todo momento fueron repasando canciones variadas de su discografía. La anécdota llegó en los instantes finales cuando el bis pilló a media sala saliendo por la puerta, desconcertados pues las luces de sala ya se habían encendido y la música sonaba por los altavoces. Un regalo de última hora que no desaprovecharon para cerrar con “Goodbye”, canción muy aclamada por los presentes. Esperemos que vuelvan pronto, pues parece que Toe gustan, y mucho.

Texto y fotos: Roger Guzmán

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