One for Apocalypse – “Umbra” (2016)

onefor_umbraUn buen amigo me dijo una vez, “tienes que ver a este gente en directo, es lo más bestia que has visto en cuanto a rock instrumental estatal”. Hablaba de los asturianos One for Apocalypse. “Sus discos están genial, pero no les hacen justicia”. Había oído hablar de ellos, pero nunca me había puesto en serio con sus referencias. Grave error. Seguí las recomendaciones de mi amigo y me acerqué a verles en directo junto a Frieda´s still in Love. Mi amigo tenía razón. Intensidad, garra, melodía. Era como ver a unos Russian Cirlces (también en formato trío), la misma efectividad pero con muchísimo menos público, nada que nos sorprenda últimamente por desgracia. Acabé rayando “El alma negra” y “Vamos donde muere el sol” de 2013 y 2009 respectivamente. Y si, a pesar de ser grandes discos, no tienen nada que ver con lo que hace esta gente en directo. Me volví fan incondicional al momento y por ello esperaba este nuevo trabajo con muchísimas ganas. A primeros de año adelantaban el track con el que abren el redondo, “Tsunami”, el más largo de todos y probablemente el que mejor resume la esencia del disco.  Inicio tranquilo, que va ganando en intensidad y ritmo con el paso de los minutos. No tarda en cargar energía y explotar en una batalla de riffs y cabeceo rítmico. Una auténtica delicia. La primera vez que lo escuché me quedé con la boca abierta, literal. La epicidad de su parte intermedia es probablemente de lo mejor que vayas a poder escuchar este año en cuanto a Post Rock se refiere. Por supuesto, después de la agotadora batalla, parte de relajación y  nexo al siguiente corte. “Ofrenda” se inicia con una triunfal melodía de guitarra rápida que no deja tiempo al descanso en sus acelerados 3 minutos de duración. Por lo general, “Umbra” sigue esos pasos de baile a lo largo de sus 6 canciones. Demostrando que One for Apocalypse son unos maestros en cuanto a hacer Post Rock cañero y además saben desenvolverse de maravilla cuando toca meter pasajes preciosistas y tranquilos. Guitarras intrepidas, riffs por doquier que evitan la repetición y complejidad en los ritmos, haciendo de temas como la doom-y “Ciprés” o “Bruma” todo un experimento. Perfecto cierre con la mística “Caronte” cuyo título perfectamente podría servir de banda sonora a culquiera de esos viajes que según la mitología griega hacia este barquero llevando las almas de los difuntos a la otra vida. Una canción más lineal en cuanto a progresión y con uno de esos finales épicos que anuncian la llegada del, aunque no deseado, inevitable desenlace.

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