Mogwai – “Atomic” (2016)

mogwai_atomicMogwai ya no son aquella banda de “Young team” y “Come on die young”. Como suele suceder cuando cierto éxito y reconocimiento acaba llamando a tu puerta (con una gran dosis de merecimiento en este caso) ganas en mejores instrumentos, mejores amplificadores, mejores pedales y, probablemente, alguno kilos de paso. Mejor alcohol, camas más cómodas en las giras. Al final, eso de la “madurez musical” se reduce a estas cuestiones. De hecho, ya no son quinteto siquiera y su instrumento solista ya no es la guitarra o el bajo sino las teclas. Si algo destaca en este “ATOMIC” es el tratamiento de los teclados y sintes tras la marcha de John Cummings. No es cosa de hoy, llevamos años asistiendo a una mutación endógena. Derrota, evolución. Con las guitarras en barbecho y Stuart jugueteando con Minor Victories las guitarras parecen en letargo compositivo. Aquellos chicos ruidosos no hacen sino demostrarnos que el postrock es Mogwai y que debería eliminarse de nuestras cabezas eso de “son estilo postrock”, sería más correcto decir son “estilo Mogwai” como sucede con nocilla, pan bimbo, post-it…  Están en una posición a día de hoy en la que abarcan tanto y de un modo tan peculiar que pese a evoluciones y derivas suena siempre a ellos mismos. Tantas referencias que se convierten en origen. No es cuestión de hacer estallar en cada directo su equipo (literalmente), como hacen como nadie. Tras su homenaje a las raves y el baile, Mogwai nos presentan un decálogo de canciones sin pasado, o con un pasado contrario a los fans del postrock al uso (“el de subidas y bajadas de estadio” que dijo alguien hace no mucho). Un estilo que necesita sacudirse la falta de emociones y el postureo. Si por algo nos encandiló este “no estilo” fue justamente por su rupturismo frente a todo. Ver a los grupos noveles imitando gestos en este estilo, a poco criterio que se tenga, y si la banda supera los veinte años, es un drama. Es como eso del punk y las casas con piscina. Chirría. En ese viaje que comenzó con aquellas demos, los de Glasgow han llegado a un lugar degradado y que resuena a sinte de los 70 y los 80. La mejor forma de dar un nuevo paso hacia ese lugar que solo los/as precursores/as pueden dar, y que los/as “seguidistas” criticar una vez otros/as lo han dado. Y que conste, y siempre nos lo recuerdan, podrían tocar una y otra vez canciones similares a sus hits. Su propia fábrica de temazos “a la mogwai” no tienen fin, pero ellos lo dosifican, y de qué manera. Supongo que eso lo pueden hacer sus copias. Los nuevos mogwai han aprovechado “ATOMIC” para jugar, los cuatro amigos, entre ellos y buscar, pese a festivales y teatros, un nuevo lenguaje. Mogwai reinventando Mogwai. Obviamos la cuestión de la banda sonora ya que al final, cada disco de esta gente podría ser una banda sonora, incluso la de nuestras propias vidas.

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 Por: Jon Koldo L. Salas (Bandcamp)

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