La Europa del buen hacer. Diario de gira con Astralia.

Me dispongo a escribir estas líneas al de pocas horas de despedirme en el Aeropuerto de Charleroi (Bruselas) de cuatro personas que lo han sido todo durante 10 días, por lo que los sentimientos de emoción y añoranza dominarán este diario. Agotados después de dos días intensos en el Dunk! Festival nos envolvíamos en un fuerte abrazo, más por todo lo vivido que por lo que tardaríamos en volver a vernos, que no será mucho. Era el décimo día de una intensa gira que había llevado a los barceloneses Astralia a tocar por Francia, Alemania y Bélgica (y aún les quedaba Holanda y otra fecha más en Alemania) presentando su primer larga duración “Atlas”, uno de los trabajos más importantes de Post Rock estatal de los últimos años. Desde esta web, llevamos años siguiéndoles la pista muy de cerca, por lo que nos propusieron pasar estos días junto a ellos, apenas dudamos en aceptar.

BONBERENEA, Tolosa

Pero empecemos desde el principio. Su periplo por el viejo continente empezaba con una parada en el País Vasco, nada más y nada menos que en el mítico Bonberenea de Tolosa. Un lugar clásico y lleno de historia, por donde, podría decirse, han pasado las bandas más interesantes del panorama musical. Todo un verdadero honor iniciar una gira de esta manera, con una organización impecable, un equipo de personas ridículamente jóvenes que estuvieron en todo momento pendientes de que nos sintiéramos como en casa, y así fue. Compartíamos tablas con los amigos de Madeleine, quienes llevaban unos meses lejos de los escenarios, y que están a punto de entrar a grabar lo que será su tercera referencia. por lo que contar con ellos fue un auténtico lujazo. Hicimos las pruebas de sonido y aun nos sobraban varias horas hasta que viniera la gente, por lo que decidimos pasar el resto de la tarde al aire libre, en sus espectaculares terrenos echando unas canastas o tirándonos en la hierba a coger un poco de moreno.

Poco antes de la cena, uno de los organizadores nos enseñó los interiores de Bonberenea. Estudio de grabación, teatro, salas de edición, skate park, comedor y dormitorios, gallinero (si si, de gallinas)…y todo montado por ellos mismos. Nos costaba creernos lo que veíamos. Cuando se metió el sol por completo, hora de cenar, a mesa puesta y mejor tratados que en el más caro de los restaurantes. Con la tripa llena, hay que decir que costó un poco bajar y dar inicio al concierto, pero el ver a la gente por los alrededores esperando a entrar, animó bastante. Arrancaron los donostiarras con un set en el que incluyeron tanto temas clásicos como alguna pieza nueva. Mucho nivel. Un Post Rock con ciertos guiños al Math en sus composiciones más recientes, llenos de energía y con momentos vocales en ciertos temas. Después llegó el turno de Astralia, llenos de ganas de arrancar esta gira, se les vio entregados y con ganas de transmitir. La respuesta del público, bastante positiva y a la organización parece que gustó ya que no tardaron en invitarnos a volver. Lo cual será un placer.

ST. ETIENNE, Francia

Tocó madrugar al día siguiente, a pesar de que las cervezas compartidas con los amigos de Madeleine aún pesaban en la cabeza. Por delante teníamos uno de los viajes más largos de la gira, el que nos llevaría a la pequeña localidad obrera de St. Etienne, al sur de Lyon. El intenso golpe de Lorenzo que nos acompañaría durante gran parte de la gira ya empezaba a molestar, aunque no dolía tanto como el hecho de parar cada dos por tres por culpa de los peajes. (nota mental para próximas giras, evitar las autopistas de Francia). Unos minutos más tarde de lo previsto, llegamos a los alrededores del Thunderbird Lounge, en pleno centro de la localidad, donde nos esperaban los compañeros de Maven y Jean Sébastien, un fan declarado de Astralia, que en el último momento se animó a organizarnos el bolo. (Mil gracias de nuevo!). Abrían la noche los locales Wandering Stream, un grupo de jovenzuelos que ofrecían su primer concierto bajo ese nombre. Una propuesta de rock metalizado, con repertorio plagado de versiones clásicas. El público, principalmente amigos de los susodichos, animó de lo lindo, e incluso hubo entrega de tarta de cumpleaños al batería. Una lastima que la gran mayoría se marchasen o salieran fuera durante la actuación de Astralia que venía a continuación. Para los que optaron por quedarse, los barceloneses dieron un recital digno de la más larga de las ovaciones de la noche, por parte también de los franceses Maven, quienes se encargarían de cerrar la noche con su propuesta instrumental-ambiental preciosista. Para ser sábado, se echó en falta algo más de asistencia, aunque llegamos a entender la falta de público, ya que por St. Etienne no se veía un alma. Fotos de rigor una vez recogido todo el equipo, un par de cervezas con los chicos/a de Maven en un bar cercano (medio vacio) y al hostal.

ESTRASBURGO, Francia

Una vez más, la alarma sonó temprano, y los más madrugadores nos dimos nuestro primer remojo. No nos molestamos en buscar un sitio para desayunar por St. Etienne y decidimos parar en el primer área de servicio para echarnos un cafe y un croisant (cómo no!) y continuar nuestra ruta hacia Estrasburgo. Prácticamente nos recorrimos todo la frontera franco-alemana de sur a norte aquél día, viendo como nos adelantaban coches de la más alta gama. Las cercanías a Estrasburgo huelen a dinero y la propia ciudad igual. Uno de los lugares más cosmopolitas y modernos, con más ciclistas que viandantes por las calles, edificios ultra modernos y barrios residenciales con casas de película. El GPS nos sacaba de la ciudad y empezamos a dudar, pero después de preguntar a un par de vecinos nos dimos cuenta de que íbamos en la dirección correcta. Los Kawati Studios es otra de esas maravillas autogestionadas, con locales de ensayo, estudio de grabación y escenario. Localizado a las afueras de la ciudad, en un polígono industrial donde nos temíamos que no apareciera nadie. Nada más lejos. Poco después de la cena, no pararon de aparecer bicicletas y algún que otro coche con gente dispuesta a disfrutar de una noche de Post Rock. Para ser un domingo y algo tarde, la respuesta fue bastante positiva y se vendió bastante merch, lo que supuso la primera de unas cuantas alegrías. Finalizada la noche, el promotor de la sala Pierre (Lemon Sounds) nos ofreció su magnífico salón y un increíble desayuno a las 8 de la mañana que ni nos lo creíamos. Se nos quedaron cortos los agradecimientos, pero no pudimos demorarnos mucho ya que nos quedaba por delante otro largo día de carretera y sol.

HAMBURGO, Alemania 

En un abrir y cerrar de ojos pasamos de estar en el Estrasburgo francés a encontrarnos en territorio alemán (apenas un puente de separación). Paradita para comer en otro área de servicio donde cayó la primera (y no última) “Curry Bratwurst” y varios litros de cafeína para mantenernos despiertos lo que quedaba de viaje. A media tarde nos adentramos en el mítico barrio de St. Pauli, donde se encontraba el Gruner Jäger, local dirigido por el peculiar Ben Burat que nos recibió con los brazos abiertos y una camiseta de Toundra. Declarado como un auténtico fanático del Post Rock, no paró hasta que nos sintiésemos como en casa. Y así fue, una vez más. Terminamos de probar sonido bastante pronto y nos salimos a un pequeño parque frente a la sala con un par de cervezas en la mano y dispuestos a disfrutar de ese sol que parecía que no nos quería dejar. Desde ahí, empezamos a analizar la curiosa conexión que tienen en esta zona de Europa con las bicicletas. Familias enteras, parejas, gente mayor, parece como que el andar se les haya olvidado, y no tengan otra opción de desplazamiento. ¡La cena está lista! nos grita Ben. Vietnamita fue la opción de la noche. Un acierto para mí, aunque a algunos el picante no les sentase tan bien.

Poco a poco la sala fue llenándose de gente para el primero de los conciertos. Kock’s Motel, y su Brit Pop rabioso animaron el cotarro. Quizá demasiado para luego tener un concierto de rock ambiental, aunque el técnico Miltos se portó y nos preparó una puesta en escena exclusiva. El humo pronto llenó todos los rincones de la sala y junto al trabajado juego de luces, se creó un ambiente exquisito para el concierto de Astralia. En el merch nos dimos cuenta rápido de que estábamos en un país donde gusta el formato físico (y además hay dinero), ya que se vendió bastante, teniendo en cuenta que la mayoría de gente eran amigos de las bandas que nos acompañaban. Para terminar la noche, Ben nos había preparado unos chupitos de…no recuerdo. Nos sacamos la foto de rigor en familia y Miltos se nos unió a la expedición camino a su casa. No sin antes parar por una gasolinera a por cervezas y pizzas (el vietnamita se había quemado ya). Algunos más dormidos que otros, nos terminamos rápidamente las pizzas, no así las cervezas (imposible llegar al nivel de los alemanes). No tuvimos ocasión de despedirnos de Miltos, quién se marchó bastante pronto de la casa. Pero si que pasamos la mañana con su encantadora mujer, discutiendo de política, de música y de qué sitios merecía la pena ver por Hamburgo. Como teníamos bastante tiempo, echamos la mañana recorriendo uno de los barrios más hipsters de la capital alemana. El Sternschanze es el tipico barrio marginal de los 80-90, completamente remodelado en la actualidad y lleno de tienditas ecológicas, restaurantes modernos y ambiente juvenil. Allí cayó el primer kebab de la gira, bajo la excusa de que los kebabs alemanes son los mejores de Europa. Sigo sin apoyar la idea pero bueno.

astralia_hambESSEN, Alemania

Con la tripa bien llena de comida turca y patatas fritas, retomamos nuestro viaje hacia la pequeña localidad de Essen. Ciudad juvenil, universitaria, con un curioso bar de tres plantas decorado hasta arriba de motivos rockeros y misteriosos. Era nuestro bar, el Panic Room. En la planta baja nos esperaban miembros de Magma Waves (mucho ojo a esta banda!) y el técnico de sonido sobre el escenario. Montamos todo, hicimos las pruebas y a cenar una sopa rusa ultra picante. Algunos repitieron, otros ni se la acabaron.

Bastante gente joven de ambos sexos se agolpaba a la entrada de la sala, lo cual apuntaba a que iba a ser una buena noche. Y así lo fue. Abrieron Astralia, para calentar el escenario a los locales Magma Waves con su sonido Post Rockero oscuro con ciertos toques de crust a lo Fall of Efrafa. El merch funcionó bien, pero lo que mejor funcionó fue el buen rollo con la banda acompañante y sus amigos quienes nos llevaron “de birras”. Era martes a medianoche, obviamente nada estaba abierto, pero al parecer no hay problema con beber en la calle en Alemania (o eso nos dijeron), por lo que agarramos varias latas y nos fuimos a una plaza en medio de la calle comercial y ahí pasamos la noche. Una vez más, el ritmo trepidante de los alemanes a la hora de beber pudo con nosotros, y cuando ya estábamos con medio ojo cerrado, no paraban de insistirnos con continuar la fiesta, llegando incluso a ponerse pesados. Algo más contentillos de la cuenta, subimos al domicilio del bar que se encontraba en la planta de arriba y montamos las colchonetas en la cocina, con la cazuela de la sopa rusa aún en el fuego (apagado). Dado nuestra condición, la verdad es que nos importaba poco. No tanto cuando un sol ardiente golpeó a través de las ventanas nuestros sacos y pudimos ver con claridad “la limpieza” de aquella habitación. En media hora abandonamos aquello, recogiendo todo lo más rápido posible, y nos dirigimos a la cafetería de la Universidad a tomar el desayuno como unos estudiantes más. Varias risas, bromas, recuerdos de nuestros años en la facultad, y camino a Colonia a disfrutar de nuestro primer día libre.

COLONIA, Alemania

Trayecto cortísimo de poco más de una hora para llegar a la bonita ciudad de Colonia donde decidimos pasar nuestro primer día de descanso de la gira. Meter la furgo por el centro de la ciudad y poder aparcarla no fue sencillo, pero por suerte dimos con un par de buenos samaritanos que nos dieron buenas indicaciones e incluso un ticket de aparcamiento de 48h. No nos lo creíamos. “Qué majos son estos alemanes!” Cámara en mano, nos dirigimos al centro por las principales calles comerciales que dan a la majestuosa Catedral. Fotos de rigor, un zumito natural para suplir la dieta pobre de los primeros días de gira y manos a la obra para buscar un sitio en condiciones donde almorzar. El buen tiempo nos permitió comer al aire libre y disfrutar del buen clima que seguía acompañándonos. Allí intercambiamos palabras con unos chavales de unos 15-16 años que decían venir de excursión desde Bélgica con su colegio. Eso sí, ahí estaban los tíos con sus pintas de cerveza. Una por cabeza. Y como si nada.

Nos hubiese gustado turistear un poco más, pero tras la comilona, el postre y con el calor que hacía, el hecho de poder disfrutar de una cama en condiciones nos llevó al hotel para echar una siesta de record.  Nos levantamos a eso de las siete con algo de pereza, pero la idea era ir a ver a Jakob en Oberhausen, que nos pillaba a una hora de furgoneta, así que había que espabilar. En Oberhausen nos encontramos de nuevo con el promotor de la Panic Room, hicimos buenas migas con las gente de Labirinto e incluso charlamos con el guitarra de Jakob, quién se sorprendió al ver que Astralia había ido a verles. Al parecer en su concierto de Croacia, el técnico había puesto “Atlas” tras la prueba de sonido y se había interesado por ver quién era esa banda. ¡Sorpresón y alegría máxima! Otra horita de vuelta a Colonia y al sobre tras cenarnos varias porciones de pizza a un euro en una de las calles fiesteras de la ciudad.

Vortex_siegen

SIEGEN, Alemania

Volvimos a levantarnos sin mucha prisa ya que Siegen, nuestra siguiente parada, estaba a poca distancia . Eso sí, insistí en llegar con tiempo para visitar aquella preciosa localidad entre colinas del oeste alemán antes de ir a la sala a probar. A media mañana ya estábamos pateando las cuestas interminables de una ciudad algo silenciosa (era el día de la Ascensión y en Alemania es fiesta). El solazo y las temperaturas por encima de los 20 grados seguían desconcertándonos. Elegimos kebab por segunda (algunos tercera) vez en la gira, en una encantadora terraza pegada al río. Paraje incomparable en el que echamos con la tontería dos horas entre comida y sobremesa. Resultado, nos quemamos la cara y los brazos. ¿Quién iba a pensar que se iba a hacer necesario llevar crema solar? Llegamos al mítico Vortex, en un barrio algo apartado de la ciudad, y pegado a las vías del tren. Allí nos esperaban ya los chicos de Lehnen, con quienes hubo buenísima conexión desde el principio. Nos lo tomamos con calma, ya que Astralia era la encargada de abrir la noche, por tanto, la última en probar. Preparamos el merch y nos fuimos a cenar un delicioso curry vegetal y echarnos las primeras cervezas de la noche. La sala fue llenándose a medida que pasaban los primeros acordes de los catalanes. Mención especial del público a los compañeros de Post Rock Essentials que vinieron a vernos, arramplaron con casi todo el merch, y grabaron un par de temas en vídeo. Tras la finalización del set, muy buena sensación y grandes alabanzas por parte del público, quién no dudo en pasarse por el puesto y llevarse uno o dos recuerdos a casa. Las actuaciones de Doomina y Lehnen se acortaron un poco ya que a las 22:30h. había que dar paso a una fiesta techno, que como en la mayoría de los casos, prima por encima de la música en directo.

Una caseta de dos pisos pegada a la sala hacía las veces de backstage y lugar donde pasaríamos la noche. Lehnen y Doomina, quienes tenían que madrugar para ir al Dunk! al día siguiente fueron de los primeros en abandonar. El resto nos quedamos a disfrutar del “fiestón” que la sala tenía preparado, aunque la mayor parte del tiempo lo pasamos fuera hablando con la gente y haciendo el idiota, para variar. El cansancio pudo con nosotros  y a eso de la 3:30h. tiramos para nuestros colchones y sacos. Al parecer la fiesta duró hasta las 6, hora en la que Lehnen partía hacia Bélgica, pero ni nos enteramos. El viernes era el segundo día libre que teníamos, por lo que tomamos la decisión de ir acercándonos poco a poco al Dunk!, no sin antes hacer un parada obligada por la macro tienda de instrumentos Music Store de Colonia, a la que no habíamos podido ir la mañana anterior por ser fiesta. Cayeron cuerdas y algún que otro capricho tras dos horas de pateo, y pusimos dirección Zottegem.

DUNK! FESTIVAL, Zottegem (Bélgica) 

A media tarde, cuando el sol aun pegaba con fuerza llegamos a la bonita villa de Zottegem, a unos 40 kilómetros de Bruselas. Una señal en la calle (véase foto) nos iba indicando el camino, dirigiéndonos a las afueras. Entre algunas viviendas, y cogiendo terrenos de los locales, se erigían un par de carpas con sus respectivos escenarios y una amplia zona de camping. ¡Habíamos llegado al Dunk! Metiéndonos por estrechos caminos, enseguida dimos con el improvisado backstage. Allí se encontraban fuera fumando algunos miembros de The Ocean, Caspian o The End of the Ocean. La emoción era máxima. Habíamos llegado al cielo del Post Rock. Dejamos la furgoneta, primeros saludos “¿vosotros debéis ser Astralia no?” Entramos a que nos pusieran las pulseras, nos explicaran un poco todo y nos llevaron a nuestra habitación. Seguíamos sin creernos dónde estábamos y el trato que estábamos recibiendo. ¡Todo un lujo!.

No tardamos mucho en ir a la carpa grande, escenario donde Astralia tocarían al día siguiente, y allí disfrutamos del concierto de los australianos Tangled Thoughts of Leaving y su particular propuesta instrumental, centrada en unas potentes bases rítmicas y un piano protagonista. Tras ellos, nos dirigimos a la zona de catering para cenar antes de ir a ver a The Ocean, un exquisito curry con carne, preparado por las vecinas del pueblo. ¡Riquísimo! Allí es donde escuchamos por primera, pero no última, vez eso de “lo mejor del Dunk! es la comida”. Los alemanes ofrecieron uno de esos shows que sólo ellos saben dar. Con un siniestro acompañamiento de luces y mucho humo sobre el escenario, su puesta en escena fue de las más destacables del festival. Poco antes de la actuación de Caspian, empezamos a hacer muy buenas migas con los chicos/as de The End of the Ocean, quienes se habían pegado su primera visita a Europa y estaban mega excitados. Juntos vimos a Philip y los suyos ofrecer uno de los mejores espectáculos de Post Rock que he visto nunca. Ayudado eso si por el, una vez más, magnífico juego de luces, que hizo de su actuación una experiencia única. Menuda presencia y poderío tiene esta gente sobre el escenario. Pelos de punta, lágrimas a punto de ser derramadas y muchas miradas al suelo con los ojos cerrados para sentir la música de Caspian desde dentro.

La noche se cerró entre cervezas y risas con los chicos de TEOTO y Michael de 6forty radio, hasta que el cuerpo aguantó y la responsabilidad de tener que levantarnos con fuerzas al día siguiente lo demandaron. La mañana del sábado amaneció algo nubosa, con amenazas constantes de lluvia que al final se mantuvo. Pero eso daba igual. El gran día había llegado, y después de desayunar nos pusimos manos a la obra para preparar el equipo en el escenario principal. Al mismo tiempo, Ilydaen preparaban su set en el suelo para ofrecer su particular concierto rodeados de público. La hora se acercaba y los nervios por que saliera todo bien crecían. Nada más finalizar el set de los belgas, sonaron las primeras notas de Astralia, ya no había vuelta atrás. Si que es verdad que a parte del público le pilló saliendo de la carpa pensando que habría unos minutos entre medias, pero para cuando la cosa se puso sería, los barceloneses ya tenían delante a unas 300 personas. Set de 40 minutos donde se entregaron al máximo, y hubo hueco incluso para un tema nuevo, que ya venían preparándolo en las anteriores fechas por Europa. Nada más finalizar, corriendo al merch. La gente se agolpaba ya impaciente para hacerse con un disco, un vinilo o una camiseta.

Alucinamos con el buenísimo feedback de la gente y la sonrisa no se nos iba de la cara. Muchísimas felicitaciones incluso por parte de gente de Caspian o los portugueses Katabatic. Un rato más tarde, llegaba el turno de The End of the Ocean, probablemente uno de los grupos que más ganas tenía de ver. Y no defraudaron. Igual que tampoco defraudaron los franceses Year of no Light o Maybeshewill.El Dunk! llegaba a su fin, al menos en lo musical, con el recital oscuro y pesadote de AmenRa. Ritmos machacones, cantante de espaldas al público, proyecciones tenebrosas, fue el concierto menos Post Rockero del festival, pero sin duda uno de los más destacados de esta undécima edición. La fiesta post festival, no se la quiso perder nadie, y aunque el cansancio de estar todo el día sin parar ya asomaba, tocaba aguantarse y disfrutar del buen ambiente. Nos fuimos a dormir algo tarde, sobre todo teniendo en cuenta que a la mañana siguiente tocaba levantarse pronto para ir al Aeropuerto.

Y vuelta al primer párrafo. Allí nos encontrábamos, en Charleroi, haciéndonos la foto de despedida, envolviéndonos en un fuerte abrazo. No me creía que 10 días podían pasar tan rápido. No me creía que me iba a doler tanto dejar atrás tantos sentimientos, vivencias, nuevos amigos. Costó mucho dejar atrás la furgo y a las 4 personas que iban dentro. Pero la vida sigue, y la experiencia vivida quedará recordada por siempre en este diario y en nuestras cabezas. Astralia tenía por delante aún dos paradas más, Holanda y Dortmund, con algo menos de fuerza que al inicio de la gira, pero con la misma ilusión. Objetivo cumplido. ¡Gracias!

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Fotos y texto: Bikendi Cadelo (@b_cadelo)

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