La enésima confirmación de Russian Circles

-21 de febrero de 2017
-Voxhall, Aarhus (Dinamarca)
-Russian Circles + Cloakroom

El otro día, echaba la vista atrás e intentaba recordar cuántas veces he tenido la suerte de poder ver a Russian Circles en directo. Haciendo un poco de memoria caí en la cuenta de que sobrepasaba el puñado, lo cual me hacía sentir afortunado. Russian Circles es una de esas bandas a las que tengo especial cariño ya que fue una de las formaciones que me introdujeron a esto del Post Rock, Rock Instrumental o como se le quiera llamar.

De eso hace ya casi 9 años. Recuerdo a la perfección cómo ese mismo invierno (2008) me estrenaba con el trío de Chicago que actuaban de teloneros de These Arms Are Snakes en una pequeña sala de Barakaldo, con apenas unos 5o asistentes. Al contrario que la mayoría, yo estaba allí por los rusos, ya que su recién estrenado “Station” me había tenido enganchado durante meses. Y una vez que te estrenas con ellos en directo, sabes que nunca te vas a cansar de ver algo así.

Febrero de 2017. Por diversas circunstancias me encuentro temporalmente en Dinamarca y veo que tocan en una de las principales salas de la ciudad de Aarhus y por supuesto, no dude en asistir ni un segundo. La fría noche la abrían los también norteamericanos Cloakroom, con mismo formato de guitarra-bajo-batería pero un estilo algo distinto al de los Circles. Me entraron bastante bien sus tres primeros cortes, pero a decir verdad, al de un tiempo se hacen quizá un pelín repetitivos. Sus canciones se basan en unos parámetros demasiado similares, y la voz, con la misma cadencia a lo largo de todo el set, no aporta nada interesante a una propuesta que fácilmente podría ser simplemente instrumental.

Un largo intermedio entre bandas, y Russian Circles aparecían en escena. Muchísimas ganas de verles presentando su maravilloso (para mi de lo mejor del pasado año) nuevo trabajo “Guidance”.  Desde su segunda referencia, les he podido ver presentando prácticamente todos sus discos y cada época de la banda tiene matices distintos. Los primeros años les atraía la virtuosidad y sus cortes estaban repletos de tappings y ritmos algo compleos. Poco a poco fueron tirando hacia caminos más oscuros y coqueteando con las tonalidades más graves. Con este último disco, mantienen en cierta manera el rasgo oscuro de sus dos predecesores, pero con una guía más optimista.

Sus shows comienzan exactamente igual que su último redondo, “Asa” y “Vorel” cogidos de la mano como la perfecta pareja que son. No tarda en aparecer el recuerdo a su mencionado pasado “sombrío” con temas como “309” o “1777”. Ni se olvidan de los hits que les vieron crecer en sus inicios como la ya clásica “Harper Lewis” que te mantiene moviendo la cabeza sin parar durante el total de su duración. Grandísimos aciertos como “Africa”, mi favorita del nuevo o “Calla” no se quedan en el tintero tampoco.

Por lo general, los conciertos de Russian Circles son un ininterrumpible tema de casi 70 minutos. No hay interrupciones, ninguno de los miembros de la banda se dirige al público (ni falta que hace), lo que crea una aura especial, cómo si estuvieras viendo una película y cada 7-8 minutos te preguntas qué vendrá a continuación. Por cosas tan simples como esta y por supuesto por la innegable calidad de Mike Sullivan (guitarra), Brian Cook (bajo) y Dave Turncrantz (batería), los directos de Russian Circles se convierten en uno de los espectáculos más especiales del panorama instrumental internacional. “Mlàdek” y su apoteósico final echaban el cierre a otra velada inolvidable de aquella banda que hace tantos años me introduzco en el Post Rock y me convenció para que me quedara.

Fotos: Hasan Jensen / Homage Photography

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