Wombat Fest 2015

cartel_def_wombat-17 y 18 de abril de 2014
-Plateruena, Durango

Día 1:
Muchas semanas esperando la llegada de una de las citas más importantes del año y ya lo teníamos aquí. La segunda edición del Wombat Fest, volvía al Plateruena de Durango con una primera jornada que prometía muchísimo tan sólo con mirar a las bandas que iban a formar parte de ella. Diversos motivos hicieron que nos perdiéramos la actuación de MobyDick que iniciaba la tarde. Por suerte, hemos podido ver en un par de ocasiones al cantautor y disfrutado de su maravillosa voz y genial trabajo a la guitarra, por ello nos dolió algo más no asistir a su inauguración en el Wombat Fest. Debió dejar un buenísimo sabor de boca entre los asistentes ya que tras su set, entre el respetable sólo se oían buenas palabras. Sí que nos dio tiempo a ver la actuación de Cohen al completo. El trío gipuzkoano no falla con su propuesta de Post Hardcore lleno de melodía. Centraron su set principalmente en su más reciente referencia ”Rooms” iniciando el concierto de la misma manera que en el disco. Voces limpias y gritos, en unas canciones que nos recordaban en ocasiones a los Biffy Clyro más cañeros y de primera época.  El “teatro” se iba llenando poco a poco a pesar de la buena temperatura exterior, cosa poco común por estos lares. Media hora larga de actuación y dejaron paso a una de las bandas más esperádas entre los asistentes.

A pesar de que estuvieron en Bilbao a finales del año pasado con una entrada algo flojilla, Viva Belgrado ha ido cosechando numerosos éxitos y buenísimas críticas durante todo este 2015 gracias a la maravilla que ha supuesto el lanzamiento de “Flores, Carne”, su primer larga duración. Un LP que se vuelve protagonista en su actuación, aunque no faltaron los guiños a su anterior referencia de la que extrajeron temas como “Reykjavik” o “El Gran Danés”.  Todas nuestras alabanzas a una banda que traía a sus espaldas dos semanas de gira por Europa y a pesar de ello, se dejaron la piel sobre el escenario, ejecutando a la perfección ese screamo lleno de pasajes post rockeros. Sin duda gustaron a la gente, ya que se volvieron a Córdoba sin una pieza de merch. El festival continuaba por derroteros más extremos de la mano de los madrileños Adrift, viejas glorias del sludge más enérgico y pesado, ofrecieron un recital de buenísimo Post Metal atmosférico, con sus canciones larguísimas, sus melenas al viento y su presencia imponente. A falta de composiciones nuevas, siguieron tirando de los éxitos, principalmente de su último disco hasta la fecha “Black Heart Bleeds Black” en lo que se convirtió en una de las actuaciones más sobresalientes de todo el evento.

Cambio de tercio rotundo al subirse al escenario los chicos de Minor Empires. Liderados por Juan Blas de Nothink y con gente de Trono de Sangre también entre sus filas, llegaron a Durango defendiendo en directo su homónima primera referencia. A pesar de que su ejecución fue perfecta y que los temas son buenos, la actuación quedó algo descafeinada. Aunque fue más por la cosa de actuar después de los mastodónticos Adrift y previo a Toundra que por cualquier asunto interno de la banda. Algo más tarde de lo anunciado, salieron a escena el cuarteto más esperado de la noche. Era la primera fecha en el norte de Toundra presentando los temas de “IV”, su disco más exitoso hasta la fecha.  Quizá obviando su paso por la primera edición del AMFest, en la que tocaron acompañados de orquesta, este fue para mí, su mejor directo. Un repertorio de 14 temas, que teniendo en cuenta que la duración media de sus temas son 7 minutos da para mucho tiempo, entre los que hubo tiempo para hacer un repaso intenso a sus 4 trabajos discográficos. Destacaron piezas como “Oro Rojo”, “Zanzibar”, “Kitsune” o el bis que se marcaron con un ya clásico de su primer trabajo “Medusa”.  Hora y media larguísima de una actuación en la que no faltaron los saltos y contorsiones de todo tipo con una respuesta del público como no se había visto en ningún momento de la noche. Tras el final, se nos daba la oportunidad de seguir la fiesta hasta altas horas pero el cuerpo nos pedía descanso y aún quedaba una segunda jornada.

Día 2:

russian_wombat

La música empezó a sonar algo más tarde el sábado debido a que tan sólo tendríamos en escena a 4 bandas para cerrar el festival. 4 nombres bien distintos, de procedencias lejanas y cercanas, con propuestas muy diversas e interesantes. La primera de ellas, la de los recién formados JaunDone, a quienes ya vimos abriendo para los catalanes Astralia en Bilbao el pasado febrero, y que siguen presentando los temas que formarán parte de su esperado disco debut. Puede parecer una mera banda más de rock instrumental, pero la verdad es que sus piezas están llenas de momentos remarcables, enérgicos y con mucha presencia. La sala fue llenándose poco a poco durante sus 35 minutos de actuación, y la reacción de los asistentes fue muy positiva al término de su set. Les seguiremos sin duda muy de cerca. Con un cambio rápido de backline, saltaban a escena los madrileños Jardín de la Croix, los reyes del math rock patrio. Sus propuestas progresivas de larga duración dejan a todos con la boca abierta, entre tanto tapping, ritmos imposibles y prácticamente inapreciables cambios de atmósferas. Acaban de incorporar a un bajista nuevo, procedente de los también madrileños Le Temp Du Loup, demostró que venía con los deberes hechos ya que se le vio cómo y entregadísimo en todo momento, al igual que al resto de compañeros. Una batalla guitarrera de dos intensísimos minutos pusieron fin a una actuación que fue merecidamente vitoreada y aplaudida intensamente al término de la misma.

Los primeros representantes extranjeros del festival se hacían llamar Helms Alee, y han sido los compañeros de viaje de Russian Circles a lo largo de su gira europea. El trío de Seattle, formado por dos mujeres (batería y bajo) y un caballero barbudo, practican una curiosa mezcla entre Mastodon, Torche y Baroness en sus místicas composiciones a tres voces. Unos sonidos con los que se han ganado el privilegio de formar parte del sello Sargent House. Sin duda, uno de los descubrimientos más interesantes y curiosos del festival, por atreverse con una propuesta tan innovadora a pesar de las marcadas raíces que les han influenciado. Muchísima gente se hacinaba en el Plateruena expectantes por ver a Mike Sullivan y los suyos. Hemos perdido la cuenta de las veces que Russian Circles se han acercado a la Península, pero me atrevería a decir que lo han hecho siempre que han cruzado el charco para presentar disco, y esto es algo que se agradece. También puede parecer que debido a esto, uno ya no se sorprende con la actuación del trío, pero no es así. Saben crear como pocos un aura de misterio y oscuridad a su alrededor, incorporando su propio juego de luces, que acompañado por el humo desprendido por las máquinas de la sala, les hacía resurgir como entes mitológicos. Interludios droneros entre piezas de todos sus discos, no faltaron “Deficit”, “309” o “1777” o las ya clásicas “Carpe” y “Harper Lewis”. No hubo tiempo para bises, ni palabras, tan sólo un gesto de despedida y otro clásico como “Youngblood” para cerrar otro de los conciertos más destacables de los dos días. Se cerraba así una edición más del Wombat Fest, con una asistencia de público destacable teniendo en cuenta la localización del mismo y las dificultades del transporte. Ojalá la gente involucrada en este proyecto siga apostando por eventos “arriesgados” o no convencionales, que sirvan de llamamiento a la escena underground y se convierta en una referencia durante muchos años.

Foto: Art Dekline
Texto: Bikendi Cadelo (@b_cadelo)

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