Crónica: Flake of the Universe 2016

-1 y 2 de Octubre 2016
-Misono Universe, Osaka (JAPÓN)

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Sábado 1 de Octubre

Ésta es una de esas en las que descubres que un grupazo como Toe toca en un festi, y no te lo piensas ni dos veces para atender. Se trataba del aniversario de Flake Records, un sello discográfico de Osaka (Japón), que desde hace 10 años promueve tanto bandas locales, como extranjeras que quieran publicar en Japón. En este festival de dos días Flake Records jugaba en casa, a unas 8 horas en bus desde Tokyo.

El evento se celebró en Misono Universe, una sala donde el diseño interior no ha cambiado en los últimos 30 años. Y no por dejadez, sino porque la mezcla entre el rollo cabaret y pista de baile ochentera es única en su especie.

La primera de las dos veladas la abrió Rega, banda que conocía desde hace ya un par de años. Su música juguetona con matices de math-rock puso a la gente al 100% desde la primera canción. Algo que me sorprendió fue la exactitud con la que el público se sabía los cortes. Indiferentemente de la edad, género o marca de zapatillas, todos parecían tener un oído bastante curtido.

La sorpresa me llegó cuando el segundo grupo de la noche, Denims, empezó a sacudir las guitarras a ritmo de Rock&Roll. Había dado por supuesto que todas las bandas serían del estilo de Rega o Toe, donde el math-rock y el post-rock van de mano en mano. No fue así, pero oye: Keep an open mind! Sus canciones estaban repletas de solos arriesgados, pero mostraron una capacidad increíble de dar paso a un estribillo de lo más melódico sin que ni siquiera te dieses cuenta.

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Denims

Tras ellos, Unchain, que me sorprendieron gratamente desde el principio. La capacidad del frontman para cantar en falsete, y del resto para hacer segundas y terceras voces me dejó boquiabierto. El bajista, con su solidez y capacidad de conectar con el público, nos puso todos a bailar. En general, me atrevería a decir que fuimos testigos de una doble reencarnación de Michael Jackson y Prince. Cuando llegué a casa estaba impaciente por escuchar alguno de sus discos, pero desafortunadamente, me topé con que en las grabaciones no se aprecia esa carisma que tanto me ilusionó en Osaka.

Le siguió Kim Woyong, solista a la que también le molan los falsetes, los cuales los acompañó a la vieja usanza: guitarra y armónica. Fue capaz de crear un ambiente muy relajado, y la marea viva creada por Unchain dio paso a una mar en calma. Las melodías cantadas me recordaron a John Mayer, pero en la guitarra no pasó de acordes sencillos, sin filigranas. Demostró una destreza especial con la armónica, y haciendo uso del looper, nos hizo dudar de si tenía el resto del grupo escondido detrás del telón.

Llegaba el turno de Shortstraw. Estos chicos están de tour en Japón y nos traen melodías Indie, made in Johannesburgo (Sudáfrica). El público les ha respondido de lujo, señal de que ya son conocidos en estas tierras. No soy de escuchar mucho Indie, pero de las pocas referencias que tengo en este género, me han recordado bastante a los Wilhelm and the Dancing Animals. Eso sí, con un toque muy informal gracias a los coros que se sacaron de la manga.

Predawn es el nombre con el que esta joven cantautora sube al escenario. Quizas, uno de artistas del cartel con menos experiencia, pero eso no le impidió conversar con el público. Menuda soltura! Obviamente, no todo fue cháchara, y haciendo uso de su dulce voz y guitarra acústica nos mostró su parte más íntima. Una pena que el concierto durase menos de lo esperado, es por ello que no pude sacar fotos.

Sawagi
Sawagi

Menuda zurra los chicos de Sawagi de Tokyo! Un rollo muy experimental y difícil de etiquetar. Si el estilo de Battles te gusta, pero después de varias escuchas te parece demasiado caótico y repetitivo, Sawagi puede haber encontrado el equilibrio perfecto para ti.

Con Azaza, sería el cansancio que empezaba a notar después de escuchar 7 bandas non-stop y andar con la cámara de aquí-pallá, pero tampoco fui capaz de prestarles demasiada atención. Pero de una cosa estoy seguro: fue el grupo que más enloqueció al público. No faltaron crowdsurfings, y fue la guinda para desmantelar el estereotipo del japonés tímido y reservado.

8otto, la última banda de la noche nos sorprendió con un baterista que era cantante y claro líder de la formación. No tardó mucho en tomar protagonismo, y después de pasarle la tarea de marcar el ritmo al bajista, se paseó por el público con su micrófono en mano. Un sonido crudo y distorsionado, perfecto para soltar las últimas gotas de adrenalina antes de irnos a dormir.

Domingo 2 de Octubre

Cubismo Grafico Five
Cubismo Grafico Five

Los japoneses Cubismo Grafico Five, que abrieron la segunda jornada, surfearon entre el punk informal de NOFX y el pop cuidado de Weezer, lo que en mi opinión los hizo una banda muy fácil de escuchar. Aun así, empecé a darme cuenta que la música japonesa en general es completamente otro mundo, y que para transmitir el estilo de una banda no es suficiente con compararlos con un par de grupos occidentales. Simplemente, una mezcla de estilos que no estoy acostumbrado a encontrar. Siguiendo la línea informal mencionada previamente, también se animaron con una canción similar a Nellie the Elefant (The Toy Dolls), y aunque las voces dejaban algo que desear, ese carisma especial les permitió meterse al público en el bolsillo.

Guitarras con mucho delay y reverb, y unas composiciones donde los estribillos no tenían nada que ver con las partes instrumentales por parte de Nokies. En lo instrumental, me recordaron a una mezcla curiosa entre Delorean y Explosions in the Sky, pero los toques poperos florecían junto con las melodías cantadas. Otro grupo que consiguió conectar muy bien con el público, y aunque no eran los músicos más curtidos del festival, les sacaron las lágrimas a más de un asistente.

Con The chef cooks me nos cruzábamos otra vez con un grupo difícil de describir. Basándome en mis gustos, no me llamaron demasiado la atención, aunque técnicamente se defendían muy muy bien. Creo que es un grupo donde se puede apreciar perfectamente la habilidad de las bandas japonesas para crear melodías cantadas más parecidas a una montaña rusa: nunca sabes a donde te van a llevar, ni cuándo llegará a su fin.

No sé si el nombre de Yeye tiene algo que ver con la canción de “La chica ye-ye”, pero algo que sé seguro es lo siguiente: crearon algo como la puerta mágica de Doraemon y al cruzarlo me encontré en los años 70. Las dulces baladas adornadas con sonidos de hammond y vibráfono me hicieron cerrar los ojos y volar. Hubo un momento donde pude imaginarme a mis padres en su juventud, en una noche cálida, bailando sus canciones.

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Desmond and the Tutus

Los sudafricanos Desmond and the Tutus andan de gira junto con Shortstraw, y ya es la tercera vez que se plantan en estas tierras. Al parecer, todo empezó cuando hace 7 años el mánager de los Toe descubrió su My Space, y decidió traérselos para girar con ellos. No por ello tienen nada que ver con Toe, ya que nos mostraron unos ritmos muy bailables. Diría que su canción “Pretoria Girls” (su ciudad de origen) los describe a la perfección, cuya melodía es de lo más simple pero tan pegadiza que ahora no me la puedo quitar de la cabeza!

El solista Keishi Tanaka se mostró valiente ante el público junto con su guitarra y lo definiría como “música de viaje”. Una fusión entre pop y bossa nova que funciona a la perfección como música de fondo. Melodías que a priori eran muy sencillas, las hizo mucho más interesantes haciendo gala de acordes disonantes.

Llegaba el momento de Toe, grupo que no necesita presentaciones y que, como era de esperar, lo dio todo. Era la segunda vez que tenía el privilegio de verlos, y tanto en el ArcTanGent como en Osaka, el patrón se repitió: calidad y energía a chorros. La tranquilidad y serenidad que mostraban en los camerinos se esfumó bajo los focos, y terminaron como si fuesen serpientes de cascabel: arrastrándose por los suelos y luciendo un sonido mágico.

Outatbero
Outatbero

Sin duda la apuesta más arriesgada del festival llegó de la mano de Outatbero. Unos ritmos sólidos y repetitivos se entremezclaron con ambientes electrónicos creando una gama de texturas infinitas. Hubo canciones donde su faceta más noise salió a la luz. En resumen, diría que fueron capaces de crear un universo dentro de un garaje, a lo más estilo Primer.

Lostage fueron la única banda “rockera” de las 18 que pudimos ver en Flake of the Universe 2016. Su sonido me fue mucho más familiar que otros estilos que descubrí durante el fin de semana, pero quizás por ello no despertó tanto mi interés. Todo hay que decirlo: sus canciones sonaron impecables, y se notaba que tienen ya unos años de experiencia en el mundillo de la música. Destacaría la solidez del baterista, que le daba el punch necesario al conjunto.

El festival terminó, como no, con el mánager de Flake Records agradeciendo a todos los que hicieron este aniversario posible. Las palabras de agradecimiento no fueron suficientes para que le dejasen bajar del escenario, y terminó cantando una de Lostage para después dejarse llevar por el público (literalmente).

Una experiencia única, que espero se repita en el tiempo que me queda en Tokyo.

Sayonara!

8otto
8otto
8otto
8otto
Azaza
Azaza
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Kim Woyong
The chef cooks me
The chef cooks me
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Rega

Fotos y texto: Aitor Arruti

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