Crónica: ArcTanGent Festival 2016

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Mono

Una de las citas imprescindibles para los aficionados a los sonidos instrumentales llegaba a su cuarta edición. De nuevo en uno de los parajes más interesantes de la campiña que rodea la ciudad inglesa de Bristol y de nuevo con uno de los carteles más impresionantes que cualquier fanático a la música podría esperarse.

Como era de esperar, la climatología típica de las islas británicas volvió a hacer acto de presencia durante la mayor parte del festival. No obstante, eso no provocó ni un retraso ni modificación respecto al calendario establecido. Teníamos por delante tres largas jornadas de lucha contra la lluvia y los vientos semi-huracanados, pero con un line-up de muchos quilates.

JUEVES

El primero de los días empezaba algo más tarde de lo que se nos presentaría durante el fin de semana, pero para las 14:30 ya éramos unos cuantos los que asistíamos a los sonidos matemáticos de Body Hound y Poly-Math. A pesar de lo temprano y de que por lo general a la jornada del jueves suele asistir menos gente que el resto del finde, en esta cuarta edición sorprendió lo masificado de los dos únicos escenarios que estaban en uso.

Los pocos rayos de sol que disfrutaríamos a lo largo del festival los tuvimos durante las magníficas actuaciones de Talons, que volvían a demostrar maestría sobre el escenario Yokhai y Alarmist en el PX3. Jueves era día de los repetidores, y uno de esos que dejan huella eran los gritones Rolo Tomassi. La sensualidad de los movimientos de Eva sobre las tablas junto a la locura de sus ritmos hardcoretas, dejó a todo el mundo embobado durante algo más de 40 minutos.

TTNG eran sin duda uno de los retornos más esperados al festival de Bristol y así de demostraba con la gran cantidad de camisetas que portaban los asistentes a la primera de las jornadas. Y por supuesto, volvieron a rendir al nivel que se esperaba de ellos. Lo mismo que los virtuosísimos Three Trapped Tigers y su math-rock trepidante con teclados en ocasiones algo irritantes.

El plato fuerte de la noche y sin ninguna duda los ganadores del jueves fueron los londinenses Axes. Programados en el escenario más pequeño (PX3), la fiesta que organizaron sobre la estrecha carpa fue irrepetible. Desde los primeros acordes no faltaron saltos, pogos, empujones. Por una parte, para hacerse un hueco y formar parte del recital y por otra porque la música de Axes es lo que te pide. El buen rollismo se desprende tanto por parte de los mismos  músicos como de sus instrumentos.

Y para reposar el cansancio acumulado tras los imparables 40 minutos de los de Londres, aun nos quedaba para cerrar la noche el recital mágico de Mono. Era ya la quinta vez que les veía en directo, y de nuevo, fue una experiencia única. Iniciaron su show con “Death in Reverse” de su compartido con The Ocean  y siguieron con el primer adelanto de su esperadísimo nuevo trabajo “Requiem for Hell”. Hubo momento incluso para adelantar otra pieza de este nuevo disco y la verdad que todo apunta a que volverán a emocionarnos con él como llevan haciendo muchísimos años. 70 minutos donde no fue necesario expresar una palabra. El frío ya apretaba y la hoguera que se encendió junto al Yokhai ayudó a despertar del sueño en el que nos habían sumergido los japoneses.

VIERNES

La segunda jornada del festival arrancaba bien temprano y con un par de puñetazos a los oídos con los conciertos de Viva Belgrado y Fall of Mesiah. No importa que fueran las 11 cuando los cordobeses se subieron al escenario, fue sin duda el mejor desayuno, la mejor manera de despertar y espabilarnos. Para variar, se marcaron un show redondo. 30 minutos del tirón de pura rabia screamera en el que hubo ocasión de presentar algún que otro tema nuevo de su ya editado “Ulises”. Por su parte, los franceses ofrecieron un recital que nos dejó más que contentos. No optan tanto por gritar, pero si por construir perfectas composiciones de Post Metal pesadote y con multitud de atmósferas a lo largo de sus cortes.

Cambio radical al movernos al escenario pequeño donde Tobias Hayes de los Meet me in St. Louis y su banda Eugene Quell trajeron su show de grunge 90tero para los más aficionados a esos sonidos. Por diversos problemas con nuestro transporte, llegamos algo más tarde de lo deseado al concierto de Arcane Roots, aunque sí que pudimos ver lo necesario. Demostraron que en el ArcTanGent tienen toda una legión de fieles seguidores que no pararon de cantar sus letras a lo largo de su set.

Y del rock altenativo de los británicos, al show bizarro de los antiguamente conocidos como Baby Godzilla. Heck ya pisaron los escenarios del ATG en su primera y segunda edición, dejando a más de uno completamente boquiabiertos con su espectáculo, que ni los propios Dillinger Escape Plan podrían envidiar.

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La Dispute

Ni un segundo de descanso. La Dispute esperaban en el escenario grande y con ellos una amplísima legión de seguidores. Una de las bandas más únicas en esto de mezclar el hardcore con el spoken-word. Rabia en unas letras perfectamente recitadas por un front man que no deja a nadie indiferente y que prácticamente no puedes parar de mirar. Ocupábamos un lugar privilegiado, segunda o tercera línea, pero que no hizo librarnos de los sucesivos pogos y empujones, por mucho que el propio Jordan Dreyer quisiera advertir tanto al público como a los de seguridad que se lo tomaran con calma.

Llegaba uno de los momentos más esperados del fin de semana. La última actuación de Cleft. El dúo mancuniano, que se ha ganado por méritos propios el título de la banda de math rock más maja del planeta, nos decía adiós tras una extensa gira por el Reino Unido y la publicación de un LP de despedida. Con un set elegido por sus seguidores semanas antes del festival, la escasa hora de actuación fue toda una excusa para hacer repaso a los mejores momentos de su carrera musical. Por supuesto, un escenario Bixler hasta la bandera y lololos y pipipis por parte de los asistentes durante la mayor parte de su set. Cerró la actuación un esperado medley que volvió a contar con la colaboración del guitarra de Alpha Male Tea Party y el vocalista de Trojan Horse, repasando clásicazos de algunos de los grandes que nos han dejado en estos últimos meses como Bowie o Lemmy entre otros.

Por si fuera poco, la traca final que nos esperaba para cerrar el día era de auténtico vértigo. Toe desde Tokio nos dieron toda una lección de cómo hacer las cosas bien sin muchas complicaciones de por medio y aun seguir siendo unas de las bandas referentes del estilo a pesar de no hacer mucho ruido en la prensa. Tras ellos, repetían en el escenario Yokhai los misteriosos Nordic Giants. Lo de este dueto británico sí que no tiene nombre. A día de hoy, son probablemente una de las formaciones más interesantes de vivir en directo dentro del rock instrumental. Acompañados siempre de trabajadísimas proyecciones a modo de mini cortos y con unos acompañamientos sonoros que ponen los pelos de punta. Como novedad, para los últimos temas estuvieron acompañados de un segundo batería, guitarra y voz, lo cual les otorgó un extra de magnificencia.

Y aunque apenas ya nos quedaba algo de fuerza en las piernas, en el escenario principal se iban amontonando las sillas sobre el escenario para dar paso a los magníficos Godspeed You! Black Emperor. Pocas presentaciones eran necesarias, todos los allí asistentes sabíamos a lo que íbamos. Casi dos horas de auténtica belleza minimalista y una lección de cómo en ocasiones lo simple es más efectivo. Unos auténticos virtuosos del ruido escaso. Una banda que hay que saber leerles, como una compleja pieza de arte contemporáneo.

SÁBADO

La última jornada del festival la iniciamos bastante pronto también. Esta vez queríamos ver qué se organizaba en el camión de Roland, la famosa compañía de pedales Boss, que programó todos los días pequeños conciertos en formato acústico o electro-acústico de alguna de las bandas el cartel. Nos interesaba especialmente el combo que se organizó entre la gente de Space Blood y Dan de Cleft. Como era de esperar, una mezcla explosiva de math rock loopeado hasta el infinitivo mientras nos tomábamos el desayuno. Cuanto menos, una forma curiosa y diferente de empezar el día.

Terminado el cafe, nos dirigimos al escenario grande por el interés de ver a Let´s Talk Daggers, aunque tanta caña y energía a esas horas nos terminó cansando un poco. De ahí, directos al Yokhai para repetir con Envoys, formación de Post-todo con canciones pesadotas y pequeños toques de virtuosidad.  Los amigos de Exxasens estaban a punto de saltar a las tablas del grande, por lo que no terminamos su actuación. Los catalanes salieron a escena completamente motivados, algo nerviosos según ellos mismos dijeron, pero lo dieron todo. Aprovecharon tanto para presentar temas de su más reciente trabajo como para recordar algunos más antiguos. La fórmula parece que gustó al público a pesar de que a esas horas tan tempraneras nadie se espera la mayor de las euforias aunque se disfrute con un concierto.

Especiales ganas les teníamos a ALMA que nos brindaron un despertar hermoso con sus piezas ambientales acompañadas de voces angelicales y minimalismo instrumental. Uno de los proyectos en los que nos estrenábamos y que nos dejaron uno de los mejores recuerdas del fin de semana. Dejan hueco para la experimentación y no les cuesta incluir elementos como destornilladores y demás utensilios para llegar a los sonidos más imposibles. Nada que ver con el concierto más que indiferente que nos brindaron Kusanagi, poca originalidad y personalidad sobre el escenario, al menos esa fue la impresión que le dio a un servidor.

No tardamos en marchar al escenario Yokhai donde se iba preparando todo para el estreno de los franceses Totorro en suelo británico. Carpa hasta arriba de gente para ver al cuarteto revisando temas de su maravilloso “Home Alone” y adelantando alguno que otro nuevo. Uno de esos conciertos buen rollistas, donde da gusto ver a los músicos disfrutar como enanos y que logran transmitir buenísimas vibraciones aunque esté diluviando. No tardaron en involucrar a buena parte del público que no paró de tararear casi todas las partes de sus canciones.

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Cleft

Tras el parón para comer, asistimos brevemente al enérgico concierto de Black Peaks que repetían en el festival y se les quedó pequeño el segundo escenario. Algo más de espacio en el magnífico recital que nos brindaron MewithoutYou en el grande. Aaron Weiss al frente, guitarra en mano, supo meter a todos los asistentes dentro de su nebulosa de rock alternativo lleno de personalidad.

Pero si hubo un concierto que realmente dejó a casi todos los asistentes al festival con la boca abierta, ese fue el de Caspian. A pesar de un pequeño apagón que les dejó completamente en silencio durante unos minutos al inicio de su set y les obligó a reiniciar todo, supieron superar ese pequeño percance que nada tuvo que ver con ellos y lo retomaron como sólo ellos saben hacer. Enésima vez que vemos a Philip Jamieson y los suyos y la verdad es que cada vez disfrutamos más de su directo. Presentando principalmente cortes de su última referencia y recordando algunos clásicos, sus 50 minutos sobre el escenario fueron todo un ejercicio de intensidad sonora, cabeceos y delays. Como viene siendo costumbre, cierran su recital con la maravillosa Sycamore en la que todos se reúnen alrededor de la batería mientras los sonidos de sus guitarras van desapareciendo poco a poco.

Toda esa energía se fue desvaneciendo de nuestras mentes con los primeros acordes del preciosista concierto de Yndi Halda. Probablemente uno de los grupos que más ganas tenía de ver en directo. Una de esas bandas que siempre se han mantenido en la sombra pero con dos referencias que son una auténtica maravilla. A primeros de año editaban la segunda, casi diez años después de aquel magnífico “Enjoy Eternal Bliss” que es considerado por muchos una de las piezas fundamentales para entender el rock instrumental actual. Por supuesto no faltaron a la cita sus nuevas composiciones que, sin dejar el preciosismo ambiental y los violines, se atreven a juguetear con sonidos más experimentales e incluso a cantar en algunas canciones.

Para hablar de los irlandeses And So I Watch You From Afar, que se conocen más que de sobra la tierra del ArcTanGent, pocos comentarios hacen falta. Su propuesta sigue siendo dificilmente clasificable, un pelín cortos para meterles en el saco del Math (quizá) y demasiado alocados para contentarse con la etiqueta Post Rock. Todo el mundo se conoce de sobra sus canciones, cuando saltar, cuando empezar un pogo…Un concierto completamente disfrutable, en el que sabes que si estas entre las primeras filas, vas a acabar entre empujones.

Se iba acabando el día, el finde y el festi. Momento muy oportuno para programar a dos de los grandes nombres del Emo internacional como Meet Me in St. Louis y American Football. Dos propuestas a priori bien distintas, pero con varios elementos en común. Ambos con cierta nostalgia y sentimiento en las letras pero los primeros con un marcado acento mathemático. Los segundos, uno de esos nombres que pocas veces se pueden ver sobre un escenario, con un toque más jazzero, clásico y sonido más cuidado. Muchísima expectación por ver a una banda que con tan sólo un larga duración consiguió revolucionar el panorama hace unos años y la estela que dejaron tras la publicación de ese magnífico homónimo pocas bandas han logrado conseguirla. A pesar de que poco después anunciaron que grabarían un nuevo CD, ningún tema nuevo entró en el setlist.

Y ya cuando el cansancio de tres intensos días nos dejaba prácticamente sin fuerzas para seguir de pie, nos dábamos cuenta de que otra edición del mejor festival de música instrumental había pasado y que, a pesar de todo, no podíamos más que esperar al año que viene. Confiamos en la organización y sabemos que repetirán con uno de los carteles más inigualables del estilo.

Texto: Bikendi Cadelo (@b_cadelo)
Fotos: Jose Ramon Caamaño (Jose Ramon Caamaño Photography)

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