Crónica: ArcTanGent 2019

ArcTanGent 2019

Un año más, y ya van cinco, nos vimos obligados a acercarnos por la Fernhill Farm a las afueras de Bristol para disfrutar de la mejor cita post del año. Y un año más, nos reafirmamos en nuestra creencia de que se trata de la mejor cita a nivel mundial para todos los amantes del ruido, lo instrumental y el riesgo sonoro. 

Jueves 15

La primera de las tres jornadas empezaba con fuerza desde bien pronto. Poco después del mediodía y llenando el escenario principal, tenía lugar el concierto homenaje de The Beft, un emotivo recordatorio a la carrera de Cleft, cuyo guitarrista Dan Besley fallecía hace prácticamente un año tras una eterna lucha contra el cáncer. Un concierto así no se lo quería perder nadie, por lo que la llenada a esas horas tan tempraneras fue algo pocas veces visto. Un repaso en media hora a todos los hits del ya clásico e inigualable dúo de Manchester. Sobre el escenario, sus compañeros de batallas de Alpha Male Tea Party junto a Mike Vennart, quienes de esas sesiones de ensayo incluso consiguieron componer un tema nuevo, de crecimiento intenso y prolongado con desarrollo pseudo math. Terminada esta, una veintena de guitarristas y bajistas saltaron al escenario para protagonizar lo que se ha convertido en el momento más emotivo de la historia del festival. Un homenaje al «re menor», acorde sobre el que Dan componía sus piezas. Unos 4 minutos de nada más que «re menor» tocado sin orden ni objetivo. Jamás se había visto algo tan sencillo pero efectivo en el ArcTanGent. Fue difícil contener las lágrimas entre el respetable, ya que Dan suponía mucho para esta humilde escena y siempre será recordado. 

by Joe Singh

Secándonos la humedad de los ojos, nos desplazamos con cierta nostalgia al segundo escenario para olvidarnos de todo con la fiesta punk desenfrenada y sin tapujos de Cocaine Piss. Con una frontwoman a la que es imposible quitar el ojo de encima y un guitarra atabiado con un traje de luces ofrecieron un desgarrador freak show a la hora de la comida. Al finaliza, y con un aire totalmente diferente, tirando de guitarra y voz únicamente, Yvette Young, presentó un recital notable en la más pequeña de las carpas. 

No tan efectivos resultaron Bats, a nivel personal por supuesto. Propuesta simplona, sin mostrar nada destacable ni sacar buen partido al hecho de tocar con 3 guitarras sobre las tablas. Sí que acertaron en cambio, como hacen siempre, los anglo-franceses Nordic Giants. Como siempre, bien apoyados sobre soporte visual que hace de sus actuaciones algo único. Banda sonora en directo de unos capítulos independientes, escenas de sociedades distópicas y momentos de reivindicación. Escenas que llevan al espectador al límite, con explosiones sónicas de por medio. Todo ello, en un escenario principal, último escalón que les faltaba por dar tras unas cuantas ediciones, que estaba hasta la bandera. Cerraron show con una trabajada e irreconocible versión de «Bohemian Rhapsody» en memoria de Dan Beesly.

Otros que subían un escalón en cuanto a escenario con respecto al año pasado fueron los daneses Møl, que descargaban su dosis de blackgaze ante un escenario Bixler hasta arriba. Una vez más, bolo lleno de energía, con un inquieto y carismático cantante que dura poco tiempo sobre las tablas, prefiriendo tirarse al público y dejarse abrazar por la masa. El escenario principal también abrió sus puertas para el que fue nuestro concierto estrella de la pasada edición, Zeal & Ardor. Muchísima expectación por repetir con ellos un show inigualable por lo original de su propuesta. De nuevo, recital vocal sobresaliente a tres bandas con lead vocal + guitarrista y dos coristas, algo más movidos que el año pasado. Fallos en su ordenador supuso que los últimos 15 minutos de concierto fueran sin arreglos ni florituras, la música cruda y directa. Guste o no, la propuesta de los americanos perdió debido a este incidente y el buenísimo sabor de boca que nos habían dejado en 2018, no se reprodujo de nuevo esta vez. 

Los que sí que nos sorprendieron gratamente fueron Polyphia. Un sonido impecable, sonando cada instrumento a la perfección y presentando un recital de virtuosismo sin llegar a la pedantería y la pesadez. Canciones con flow funky y R&B. No les conocía de nada y fueron directos a mi Top 3 de actuaciones del festival, sin ninguna duda. Tenía muchísimas ganas de ver en directo a Pijn y quizá el exceso de ganas hizo que su bolo no cumpliera con mis expectativas. El sonido, más bien pobre del PX3 no ayudó. Presentaron formación compleja con un acompañamiento de cuerda por partida triple, con dos violines y un cello, lo cual le dio un toque de originalidad y acompañó de maravilla a cada tema. Pese a todo, sonaron intensos, oscuros, y eternos, con unas capas repetidas una y otra vez. Nos quitamos la espinita de verles por fin sobre unas tablas, pero con la sensación de que podría haber sido mejor. Repetiremos. 

by Joe Singh

Por suerte, poca es la distancia que hay entre el PX3 y el Yokhai, y tuvimos la suerte de coger buen sitio cerca del escenario para disfrutar como se tiene que disfrutar de la experiencia Daughters. Un cantante que abarca el 95% de la atención del público, se presenta poseído, bailando sobre las complejas bases de noise. Abajo, unos activos pogos fueron la constante por parte del público que parecía caer rendido al mismo aura de violencia y agresividad que emana el líder Alexis, quien se deja literalmente la piel y la ropa. Rompiendo micros contra el suelo y su propio pecho o autoflagelándose con su cinturón mientras el público lo elevaba por los aires. Un concierto como pocos se han visto por la granja inglesa. Y la noche terminaba con un color totalmente diferente. Apartados del caos y la locura, Coheed & Cambria cerraban la primera jornada con su rock progresivo coreado por las masas mientras su carismático líder movía melena mientras daba rienda suelta a su magnífica técnica a las 6 cuerdas. 

Viernes 16

El viernes 16 de agosto de 2019 será recordado en la historia del ArcTanGent como una de las jornadas más lluviosas y tormentosas de todas sus ediciones. O al menos, nosotros no recordamos una igual. Precipitaciones intensas, mucho viento y el cielo completamente oscuro. Para cuando aparecimos por el recinto a eso de la 1 del mediodía, aquello era ya un barrizal impracticable. 

Esto hizo que todas las carpas estuvieran llenas desde bien pronto, interese o no el concierto. Y el caso más notable fue el concierto de VLMV en la nueva carpa que se instaló este año frente al puesto de merch. Allí actuaba el dúo londinense, ante un mar de voces de público que buscaba refugio más que disfrutar de la sensibilidad sonora que se presentaba en las tablas. No quedó más remedio que hacer lo posible por acercarse al pequeño escenario y poder disfrutar de cortes inmensos como «The Gardener» o «Lighthouse» y volvernos a reafirmar con estos chicos y ponerlos en lo más alto del post rock cantado minimalista. 

Igual de lleno estaba, por supuesto, el escenario Arc (el principal), para el concierto de Thank you Scientist. Completos desconocidos para mi, no así para un buen número de gente que les esperaba con ganas. Al trío standard de guitarra, bajo y batería les acompañaba un saxo, violín y trompeta junto a una peculiar voz, extrañamente aguda sobre bases de escuela math americana. De ahí, salto rápido a disfrutar del cañonazo de Birds in Row. Los franceses centraron la mayor parte del inicio de repertorio en temas viejos, y dejaron para el final los de su apabullante nuevo disco. Les acompañó un sonido sobresaliente, por lo que respondieron con una ejecución clavada, directa, llena de energía y rabia mezclada con mensajes de autoconfianza y solidaridad por parte del cantante. Concierto de diez. 

by Sam Lees

Las pésimas condiciones climatológicas se cobraron varias víctimas ese día. Entre ellas, a los alemanes The Ocean, que saltaron a las tablas 20 minutos más tarde de lo previsto. Show que tuvo que recortarse en su parte final y arrancar al igual que lo hace su trabajo más reciente. Sonido mejorable, cortes constantes…no eran las condiciones idóneas para un grupo acostumbrado a tenerlo todo perfectamente hilado. Aún asi, en la media hora que les quedó para defender su puesto, volvieron a dejar claro por qué están donde están a día de hoy. Tras su bolo, el Arc tenía ya dos ríos que partían la parte del público en tres y obligaba a moverse con extremo cuidado. En medio de una «isla» formada en la parte derecha, esperamos inquietos al bolo de 65daysofstatic. Sólo los habíamos disfrutado en el pasado AMF en versión puramente electrónica. Esta vez, se mostraban al igual que en sus orígenes y su set se centró en sus hits más clásicos. Al contrario que sus predecesores, gozaron de un sonido impecable y fue una auténtica gozada disfrutar en buenas condiciones de temazos como «Radio Protector» que usaron para cerrar su particular gala. 

Una de las citas imprescindibles de esa jornada fue el concierto de Black Peaks con el gran Jamie Lenman al frente por enfermedad de su vocalista. Tanto Lenman como la banda, dominan a la perfección Fernhill Farm y saben bien lo que quiere el público. Pocos minutos bastaron para meterse a todo en el mundo en el bolsillo. Sobró rato incluso para marcarse dos temillas de Reuben, coreadas a pleno pulmón por todo el escenario Yokhai.

Tardando el triple de tiempo que en condiciones normales, conseguimos llegar y pillar buen sitio en el escenario grande para no perdernos ni un segundo de lo que sería otro de los mejores conciertos de esta séptima edición de ATG. Russian Circles, también viejos conocedores de la granja, y no exentos de algún que otro problema de sonido, ofrecieron uno de los mejores conciertos que les recordamos, y eso que ya llevamos unas 6 o 7 veces con ellos. Sonoridad impoluta, ambientes graves y ejecuciones clavadas. Cada nota en su lugar, por mucho loop que se vaya añadiendo. Y por supuesto aprovecharon para presentar temas de su recién estrenado disco. Esta gente, no da un bolo malo y, a pesar de las complejidades que presentaba el escenario ese día, defendieron lo suyo a la perfección. 

by Joe Singh

Al terminar los estadounidenses, teníamos tres opciones: TTNG, Fronterier y Steve Strong. Sorprendentemente tiramos por el último, ya que era el único a quién no habíamos visto nunca. Steve es un one-man-band, que sentado sobre su batería, va loopeando líneas con una guitarra y un bajo. Sensación agridulce. Steve es un grandísimo batería, pero el hecho de experimentar con cuerdas y montar infinidad de capas es un complejo trabajo que, al menos esa noche, se le quedó grande. Turno después para los cabezas de la noche, los clásicos Battles. Siendo prácticamente unos desconocidos para mi, nos acercamos por curiosidad al escenario principal. Dos señores expuestos sobre una plataforma elevada, (como elevado estaba uno de los platos del batera – algo que viene siendo habitual en él, al parecer), y jugando con sonidos y ruidos, haciendo no excesivo caso a su guitarra. Por muy históricos que sean, su actuación en el ATG no me llegó a convencer. Todo lo contrario a Brutus, a quiénes nos escapamos a ver a mitad del concierto anterior. Chica a la batería que lleva la voz cantante, con recuerdos al tono de Dover. Mucha caña, rapidez y ritmos tupa-tupa. Atmósferas post, gente coreando sus letras…grandísimo ambiente para cerrar un día horrible en el que a ultimísima hora, la lluvia dio un respiro. 

Sábado 17

En la última jornada, el tiempo acompañó. El sol estuvo presente la mayor parte del día, aunque no pegó lo suficientemente fuerte como para secar el incómodo barrizal que era Fernhill Farm. Con pisadas cortas, volvimos a entrar al recinto para el concierto de Curse These Metal Hands, el proyecto conjunto con gente de Pijn y Conjurer. Se estrenaban este verano con un nuevo EP que contiene uno de los mejores temas que hemos escuchado en 2019 «High Spirits». Casi diez minutazos de tema absoluto, multi estilístico y que al acabar nos hizo correr para ver al menos medio bolo a los noruegos Aiming for Enrike. Locura sónica sin mucho sentido ni orden. Con un guitarrista al que apenas se le ve, ya que se pasa la mayoría de tiempo agachado cacharreando con sus pedales. Un show espectacular, de los que te dejan con la boca abierta y con la sensación de que nos has entendido una mierda. Bravo. 

by Joe Singh

Unos renovados Physics House Band, daban el salto al escenario grande. Presentaron un saxofonista tremendo que marca la línea principal de sus cortes. Mantienen su estilo de math rock feroz e intenso, sin un segundo de respiración. Un batería con una de las mejores pegadas del festival que se compenetra a la perfección con la compleja base rítmica del bajo. Una masterclass de como pasarse el juego del math, nivel divinidad. The Contortionist, nos dejaron algo más indiferentes. Su metal progresivo y técnico no llegó a decirnos mucho. Es indudable que son unos expertos en lo suyo, pero no me llegaron a convencer. 

El «bolo» sorpresa de la edición era el de unos viejos conocidos por todos los allí presentes, cuyo álbum debut cumplía diez años. Se trataba nada más y nada menos que de los irlandeses And So I Watch You From Afar, que se marcaron su disco homónimo de pe a pa. Los problemas de sonido se volvieron a hacer notables y en los primeros minutos, una de las guitarras era imperceptible. Otro «pero» importante a su actuación fue el hecho de que su disco debut al completo no me parece lo más idóneo para soltar en directo, quitando tres temas que ya se han vuelto unos imprescindibles de sus setlists, el resto es prácticamente paja. De las 5 veces que les he podido ver, este fue sin duda su bolo más pobre. 

by Sam Lees

No pasó lo mismo con la apisonadora Cult of Luna. Saltaron al escenario con luces bajas y mucho humo. 7 músicos, ninguno sobra. Trabajando al unísono liderados por un cantante con mucha presencia y firmando temazos de post metal de la escuela ISIS (la banda), llenos de atmósferas y distorsiones. Kilométricos pasajes ambientales de oscuridad y tenebrismo mezclados con ritmos pesados y gordos de los de dejarse el cuello cabeceando. Otro de los bolos Top 3 del festival. Sin ninguna duda.

Hipnotizados por los sonidos de los suecos, nos movimos lo más rápido que pudimos hasta el segundo escenario donde actuaban Caspian. Una de las bandas que más ganas teníamos de volver a ver. Curioso fue el hecho de que arrancaron con un tema nuevo que nadie pudo reconocer. Su set de 50 minutos se llenó con tan sólo 5 cortes. El más notable quizá, «Arcs of Summer» con un final alargadísimo que nos dejó prácticamente sordos y ciegos. Una banda que ya hace tiempo se pasó el juego de esto que llaman post rock y se pueden permitir hacer sobre el escenario lo que les de la gana. Ojo al 2020, porque prometieron disco nuevo y gira. 

La noche la cerraban dos propuestas totalmente diferentes. Por una parte, los magnates del djent, Meshuggah que a pesar de su espectacular puesta en escena con un set de luces nunca visto en la granja, su sonido fue tremendamente pobre. Su juego de guitarras imposible era difícil de apreciar, una pena tratándose de una banda inigualable, a la que, sin ser nada fan, tenía muchísima curiosidad por ver. Pese al chasco con los cabezas, nos quedaba un plan B. La representación anual del sello catalán Aloud Music Ltd. mandó a Bristol a Doble Capa. Duo inclasificable de sonidos americanos con una cigar box como protagonista. Un set no exento de pequeños accidentes que nos puso a todos los que pasamos del cabeza de ese día a bailar, como si estuviésemos en otro época. 

by Sam Lees

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