De aviones de oro y tatuajes de marca. Réquiem por el post rock.

Godspeed fueron probablemente una de las bandas que más insistí a mi entorno que escuchara durante algunos años. No es que haya sido un descubridor, ya que además creo que ese tipo de medallas autoimpuestas no existen ni funcionan, pero instigador o cómplice, desde luego que me declaro. Claro, sumaban varias cuestiones importantes: su música, su actitud (o lo poco que llegaba sobre ellos/as) y su web. Empezaré por el  final para después situarnos en lo que es enfrentarse a los tres últimos discos tras el retorno en 2010 de la comunidad de músicos. Su web durante muchos años (vía Constellation) me alucinaba. Era la web más sencilla que he visto. Fondo blanco, letras negras y rojas sin cambiar  tamaños, tipografía estilo máquina de escribir. Una simpleza, una genialidad. Alguna imagen en blanco y negro. Algún dibujo. Poquita cosa frente a las webs llenas banners, títulos en diferentes colores y gifs.

Frente a esa especie de vómito hortera los/as canadienses/as se mostraban austeros/as. Lógico, sus principios están unidos a ideologías de izquierdas, de las que no buscan grandes hoteles y ellos/as mismos/as sacan sus discos y desmontan su propio equipo (no porque no puedan tener roadies y staff. No es como Antonio Baños y  sus copas en casa Fuster (hotel de 5*****Gran Lujo) o Anna Gabriel encantada con el oro del avión de Chaves en un lapsus crítico. Godspeed son rojos/as y siguen agachando el lomo después de sus conciertos de dos horas, así que  su nueva web me duele un poco. Tampoco les vamos a pedir la coherencia suprema si quienes cobran por sus ideas (los/as políticos/as) no son tan escrupulosos. Pero así nos vamos ubicando en lo especial de esta formación. ¿Entendemos que oro y austero son conceptos antagónicos no? ¿Entendemos que los medios no justifican los  fines no? ¿Entendemos que las palabras deberían estar refrendadas por actitudes y hechos cuando la cosa va mejor o se complica no?

Recoger tu propio equipo cuando eres GY!BE ya dice más de ellos/as que cien tweets y no hace falta publicar foto sobre eso, vas y les ves. Muse por ejemplo con su primer disco, en su primera actuación en España ya tenían roadies. Es decir, yo voy a ver a una banda y hay quien va a ver Godspeed pensando que son Muse (conste que me gustan sus dos primeros discos, pero ahí se queda la cuestión, en lo musical, no hay nada detrás). Son diferentes percepciones en el público, diferentes historias, diferentes conceptos de la música, cultura musical y percepción en ese día concreto de lo que va a ver y cómo lo traduce su cerebro y emociones. También es cierto que diferentes personas aportan un crisol de sensaciones al conjunto pero quizá estemos ante la desaparición de un género por el público más abierto que acude.

El regreso de GYBE como GY!BE puede que sea una cuestión creativa, económica (tanto para la banda como para el sello) o en los términos que lo planteo, y viendo quién se está llevando la tostada en el “auge” (no es el “despacito” el fenómeno tampoco nos vayamos a pensar) de un género que nació de un modo y ahora mismo está más cerca de convertirse en hilo musical de centro comercial que en una propuesta de valor. Algo ha cambiado desde los primeros noventa, mucho de hecho y si bien las imágenes que proyectan en directo son lo suficientemente claras, parece que estamos a veces en conciertos de Love of Lesbian y me sucede como con la web nueva, me duele un poco. No es algo importante y por supuesto lo llevo mucho mejor que los/as futboleros/as ante una derrota de “su equipo”, pero no acaba de encajar. Ojalá fuera un acto consciente (como llevar camiseta blanca a un concierto de metal cuando eres seguidor/a de la banda o llevar algo distintivo de otro estilo, pongamos gorra de skater en concierto de death metal siendo seguidor/a de la banda). Parece que hay un cierto halo de esa terraza de hotel en los conciertos de postrock, y la autocomplacencia de las bandas va a favor de ello.

Hablaba con una de las estrellas (por aquello de que guían a los/as marineros/as desde tiempos inmemoriales) del postrock en España cuando ni siquiera se sabía qué coño era  eso del postrock y coincidíamos. El estilo se ha ido a la mierda en su esencia (nos convertimos en ese justo momento en los dos punxs fans de la maketa y que una vez que sacan dos discos, su banda favorita ya no mola). Pero sí, se ha ido a la mierda porque:

1. Las nuevas bandas toman clichés que funcionan sin desarrollar nada de nada, ni en estructuras (los parones del postrock fueron una aportación, los estallidos desde el silencio otro)

2. No arriesgan nada, en numerosos discos de las primeras bandas del género había momentos de ruidismo, de caos sin duda con referentes en los 60 y 70. Las nuevas bandas no aportan nada en ese sentido y se sitúan en la corrección de las bandas de los ochenta horteras que únicamente reproducían entre ellas los cánones de lo que funcionaba. Gran ejemplo en este sentido Mecano. Un grupo que tomaba prestado todo en su repertorio y lo ponían facilito.

3. Han tomado como referente a quizá la banda más floja del arco Mogwai, Gybe, Sigur Ros, Spiritualized, TWDY… a Explosions in the Sky que son la propuesta más simple de todas, la más accesible, la más (por qué no decirlo) hortera. Si bien las primeras grabaciones de todos/as eran crudas y llenas de errores e imprecisiones, Explosions, siendo también bastante fallones en sus primeras grabaciones se ubicaron rápido en el arpegio con reverb y delay correctito bonito sin demasiado componente ruidoso. Comparar a Explosions con cualquiera de las otras bandas mencionadas sonrojará a los primeros. Mogwai han elevado el ruidismo a todo un arte y han acabado girando a las texturas electrónicas y el baile motivados también por los cambios en su propia formación. GYBE siguen tozudos/as en su fórmula con largas introducciones en sus temas y por si fuera poco han sacado tres discos que les aproximan al drone volviéndoles aún más  incómodos/as que antes. Sigur  Rós pasaron de una especie de postrock de cámara a una bestia que se sostiene con tres músicos y en la que no pierden esa ambientalidad que nace un cuidado sonido gélido. Spiritualized reventaron el jazz con su space rock aportando al género su intensidad y a la par su belleza cruda, por algo la sombra de Spacemen 3 es tan alargada. This Will Destroy You se han posicionado entre el estallido y la textura de los sintetizadores y guitarras fina en una suerte de ambient que manejan a su antojo. ¿Qué ofrece Explosions? Saltitos y arpegios bonitos. Ole sus huevos morenos. No hay nada de fondo. No ha evolucionado en nada y, lo que es peor, si bien en el último disco jugaban con las texturas por primera vez, ¿qué toman las bandas de nueva ola? Los malditos arpegios de cejilla extendida y autocomplacencia horterita. Pues nada, reventad el género. Tocáis todos/as muy bien sí… Una pena que todo ese talento no se quede muy lejos de las intenciones de cualquier banda de AOR de finales de los ochenta con actitud más o menos de estrellita (tal y como pedía el propio género).

Nuestro verdadero referente coincidió en este “análisis” y aportó también. Pero fue uno de esos momentos en los que nos vemos abocados a forzar un cierto giro en la situación y reclamar otra etiqueta para ese estilo de música que bien serviría de hilo musical de supermercado o que podría cantarse como si estuviéramos viendo a Pulley, que oye, si quiero verles, les veo, pero dulcificar el postrock no puede mantener la misma etiqueta… hablemos de post-pasteleo. Sin ofender, pero siendo conscientes. Cookie post rock. O eso, o empezáis a apretar equipos a la hora de grabar (no para que suene grande y redondo ya que OBK suenan grandes y redondos sino para que suene sucio y agresivo) o aportáis algo más que una estructura de parte bonita de me la gozo, subidita, saltos y parte bonita otra vez. Es sencillo, Sleep lo hacen, y no son postrock.

El post nace como protesta al standard unido a la sociedad capitalista y el postcapitalismo, y es que el postcapitalismo es la derrota del sistema que se quiebra. No tiene lógica dulcificar un momento así, eso es hortera y muy estadounidense por cierto. Ah, nota importante, Mogwai son de Glasgow, GY!BE de Montreal, Sigur Ros islandeses, Spritualized de Rugby y tan sólo Explosions y This Will Destroy You son de EEUU. ¿Por qué  tomar el ejemplo entonces de EEUU frente a referentes más europeos? (de hecho, muchos análisis asemejan Canadá con Europa en diversos ámbitos). Yo tengo mi propia opinión, los arpegios facilones para demostrar que sé tocar y sí, los putos saltitos. Bien vendida esa coreografía, vamos, Explosions son el referente para  aquellos/as que “se lo flipan” en el escenario, el resto de propuestas de primeras poseen una mayor introspección. Explosions tocan para los/as demás, el resto para ellos/as. Como las bandas AOR  de los ochenta, todo entertainment. Como dije en su día, para chavales/as de quince años, FENÓMENO. Para peña demás de 25, un drama. No quiero imaginarme a Efrim y compañía viendo cómo bandas tributo (porque no aportan nada) llenan salas y su propuesta permanece en eso de grupo de culto desaparecido.

Ante eso, en 2010, vuelven a los escenarios. Seguro que con gratitud pero con un mensaje claro “NO HOPE”. En 2010 se lanza Instagram y el running comienza a escalar posiciones. La imagen sin mensaje y el footing ochentero se adueñan poco a poco de nuestras vidas, bueno, de las vuestras. El mundo se va a la mierda, necesitamos a Godspeed You! Black Emperor por favor. Y ellos/as vuelven con tres sopapos con la mano abierta para ellos/as, para nosotros/as y para los/as de los saltitos y la música de supermercado. Hermanos mayores del género y referentes salvan la plana ante la muerte de un estilo que en realidad nunca lo fue porque no había nexos comunes más allá de la música. De ahí el gran mérito de unir en las siguientes generaciones diferentes propuestas, pero claro, la globalización y creación de estándares en un estilo va puliendo las aristas, homogeneizando. Facilitando la escucha eso sí. La cultura del pop, dulcificar. El filtro valencia de marras con las zapatillas de 100 euros para correr y el iphone. Canto del cisne de una sociedad quebrada en valores. Los ochenta del liberalismo en EEUU, la era Reagan. Casi nada. Como público somos libres de consumir, como creadores/as debemos ser muy responsables del contexto de nuestra creación. Reducirlo a música es como eso de “yo es que paso de la política”, ya sabemos a quién votas. Ahora tienes dos opciones, o sigues con tus saltitos y tus arpegios bonitos que tan bien suenan grabados a nada que dobles dos guitarras o eres consciente de la basura que estás aportando al mundo con todo tu talento y aportas lo que llevas dentro. Si no llevas nada, ya sabemos a quién votas. Por eso han vuelto GY!BE, vamos con el análisis de sus tres últimos discos.

Continuará…

Texto: Jon Koldo L. Salas (Bandcamp)

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