Crónica: ArcTanGent 2018

ArcTanGent 2018

Cuarta edición a la que asistimos del festival inglés, sin duda y como decimos todos los años, una de las citas imprescindibles para todo amante de los sonidos instrumentales y sus diferentes variantes. De hecho, lo que ha quedado evidente en esta edición es la acertada apuesta por parte de la organización de abrirse a estilos no necesariamente instrumentales que son tan disfrutables como el math rock o post rock con el que se inició esta cita. De las ediciones que hemos estado ha sido la menos poblada, lo cual nos daba un plus de comodidad en cuanto a colas (prácticamente inexistentes) pero esperemos que no haya afectado a la contratación para el próximo año. 

Jueves 16

Llegar, montar la tienda, recoger las pulseras y demás lleva algo más del tiempo esperado y eso supuso que nos perdiéramos a nuestros amigos de Alpha Male Tea Party. No será que no les hemos visto veces (sin ir más lejos en la primera edición del KAOM Fest en 2015), pero hacía ilusión ver cómo presentaban en directo las canciones de su nuevo disco. Por tanto, para cuando entramos, nos topamos de lleno con la intensidad de los sonidos de OHHMS en el segundo escenario. Con un corpulento vocalista hipnotizado que danzaba al ritmo de los graves de un bajo que destacaba por encima del resto de instrumentos. Carreteras de riffs stoneros que se iban añadiendo a las líneas reverberizadas del bajo protagonista con inclusiones gritonas de su líder. En cuanto terminó el ritual, corriendo para el PX3 donde actuaban Svalbard. En el ATG de 2016 nos los perdimos por estar programados a la misma hora que GY!BE y les teníamos muchas ganas. Más incluso después de haber devorado su reciente “It’s Hard to Have Hope”. Liderados por Serena Cherry y su potente voz, su actuación comenzó con una declaración de intenciones de la propia cantante:”ATG, this is how feminism looks like” con lo que arrancaban su tema “Feminazi!?“. Descargan rabia por las cuatro esquinas con su screamo y hardcore punk que en unos años les podría colocar fácilmente en la cima del estilo a nivel europeo. Un merecido recuerdo a la presencia femenina en el festival sobre las tablas, que en 2018 llegaba a su récord, justo antes de terminar con “Revenge Porn” que puso el pequeño reciento patas arriba.

Delta Sleep desplegaron el primer gran show de math rock cantado del festival. Con una amplia legión de seguidores en un pogo verdaderamente activo y cantando durante la mayor parte del show sus letras, los de Brighton no pararon de hacer peripecias con sus respectivos instrumentos.  Menos virtuosismo pero más energía ofrecieron Rolo Tomassi en ese mismo escenario. La banda liderada por Eva Spence repetía por cuarta vez en el ArcTanGent, una cita con la que “se sienten tremendamente felices por volver” casi año tras año. Centraron el directo en su totalidad en su más reciente trabajo y lo abrieron al igual que hacen en el redondo. Crescendo progresivo que cuando llega a su momento culmen pierde un poco la intensidad que consiguen en estudio. Con sus últimos discos han ido aparcando sutilmente la técnica math rock que impregnaban en su hardcore rabioso y han ido apostando por más cantidad de pasajes atmosféricos, aunque sin aparcar del todo la furia de siempre. Algo más calmada es la propuesta de Foxing quienes fueron calentando el escenario principal para los platos fuertes de la noche. La voz del peculiar Connor Murphy abarca la gran parte de su muestra de emo alternativo, con voces predominantemente agudas sobre guitarras hardcore y la atenta mirada de sus compañeros de gira Pianos Become the Teeth a pocos metros.

Svalbard (foto Carl Battams)

Debido a que Rolo Tomassi no llegaron a sonar con toda la garra que se merecen, fue Jamie Lenman el que consiguió poner patas arriba el Yokhai. Ejerciendo de maestro de ceremonias, con tan sólo un batería de acompañante consiguió llenar en sus 40 minutos de espectáculo mucho más que sus predecesores con una propuesta casi imposible de encasillar. Los continuos pogos de las primeras filas se convirtieron en la regla general en un show donde repasó los temas más recientes de su época post-Reuben incluyendo hasta una versión del “Rosana” de Toto, según Jamie, el verdadero hit de la mítica banda. Y de ahí, vuelta al escenario grande para esperar con ansia la salida de Pianos Become the Teeth, una de las bandas que más ganas tenía de ver. Había podido disfrutarles en la gira del “Keep You” donde empezaban a aparcar los gritos aunque aún recordaban temas del pasado. Teníamos esperanzas en escuchar a Kyle Durfey gritar, pero lo más viejo que rescataron fue “Hiding” de su split con Touché Amoré. A pesar de la claridad de sus voces, Kyle se deja la piel sobre el escenario junto a unos músicos bastante estáticos, con excepción del batería que en directo demuestra lo animal que es a las baquetas y se convierte en la figura esencial de la banda, marcando las diferentes intensidades a lo largo de su variado repertorio. Recital redondo el que se marcaron los americanos, personalmente uno mis shows favoritos del festival.

Otros que nos hacía especial ilusión por ver de nuevo eran La Dispute quienes a pesar de repetir en ATG lo hacían en un escenario más pequeño que en 2016. Aún así, su directo mantuvo la energía y autenticidad de siempre. Tema tras tema sin parar, con apenas tiempo de agradecimiento ni pausas para beber agua o lo que sea. Un set list más variado que hace dos años, sin centrarse principalmente en los temas de “Rooms of the House”, sí que incluyeron hitazos como “Said the King to the River“, “Such Small Hands” o la profunda “King Park” para cerrar por todo lo alto con medio público cantando sus líneas finales a pleno pulmón. Y de ahí al recital especial que nos tenían preparados los cabezas de la noche And So I Watch You From Afar, otra de esas viejas conocidas del festival con 3 o 4 incursiones en el mismo. Esta vez su show se centró en repasar su último disco de principio a fin en un reformado escenario principal. La primera parte de unos 45 minutos estuvo centrada en sus temas más recientes y no terminó por conectar con el público como nos tienen acostumbrados los irlandeses. Y es que a pesar de haberse trabajado la parte visual algo más que en otras ocasiones, nada como darle al público lo que quiere. Y el público quiere trallazos de math como “Search Party Animal”, “Eunoia” o “Big Thinks Do Remarkable” que fueron los realmente encendieron al gentío en sus últimos minutos de ruido hasta la Silent Disco.


Viernes 17

Con pocas horas de sueño de la noche anterior, la jornada del viernes empezaba realmente temprano para nosotros. A las 11 tocaba Natalie Evans y no nos la queríamos perder. Al igual que nosotros, una buena cantidad de gente puso hasta arriba el escenario más pequeño del festival. Ataviada con un arpa y una guitarra acústica e incluso por momentos acompañada por un guitarrista eléctrico, nos hizo muy ameno el “madrugón” con su técnica sobresaliente de math acústico sobre el que añadía unas dulces voces. Además de su repertorio personal, se atrevió incluso con el “State of Emergency” de Björk. Teníamos ganas también de ver a Seven Colour Drive que tocaban a la misma hora, así que repartimos el pastel por la mitad. Una propuesta quizá menos original que la de Natalie pero que sorprendió con los sonidos postmetaleros a tres guitarras de pasajes oscuros de esta joven formación que entró la mar de bien. Curioso también fue el recital de Modern Rituals, con un vocalista de voces ultra graves a lo Type o Negative sobre desarrollos de guitarra con mucha reverb y ritmos 4×4. Su tono melancólico a lo The Smiths nos hizo pensar en el emo de primera época.

Algo fríos nos dejaron Blanket y su espectáculo lleno de elementos “copiados” de otras bandas como las pantallas de televisión a los extremos (a lo Nordic Giants) o un par de tombs para el guitarra principal (a lo Caspian) que sinceramente no aportaban nada al ritmo simplón de la batería. Y por supuesto, mucho sampler y voces autotuneadas, intentando ofrecer algo novedoso pero con un mal resultado. De ahí saltamos de nuevo al escenario principal donde esperaban unos trajeados Poly-Math. Atrás han dejado el formato trío (han añadido un teclista para sus temas nuevos) y la actitud gamberra de hace unos años. Se mostraron un poco más centrados en su directo, con un bajista peculiar que marca el ritmo, lidera la formación y se encarga de darle la frescura necesaria a un estilo que cada vez abunda más por las Islas Británicas pero del que el público parece no cansarse. Acto seguido, en el Yokhai preparaban su directo los chicos de Astralia. Siempre hace ilusión ver sobre las tablas del ATG a bandas nacionales que se lo curran y con este trío catalán no podía ser menos. Quizá presentaron una de las propuestas más ambientales de la edición, pero aun así lograron dar toda una lección de energía post rockera a base de ir creando capas simples y hacerlas explotar como sólo ellos saben. Debido a la duración de sus temas, su concierto se nos pasó volando pero la sensación que se nos quedó fue más que positiva.    

Astralia (foto Helen Messenger)

Otros que repetían en la cita de la Fernhill Farm eran los multitudinarios Talons. Con una gran cantidad de músicos sobre el escenario, todos ataviados con trajes blancos, van modelando junto a dos violinistas, infinitos pasajes de post rock enigmático que nunca se sabe qué ritmo van a acabar llevando. Y de la experiencia a la adolescencia. Los jovencísimos Chiyoda Ku se subían a las tablas del Yokhai ante la atenta mirada de una carpa a reventar. Juventud y talento a raudales. Math con momentos de respiración, fresco y poco pesado, sin pasarse de virtuosos como parece ser la norma últimamente. Una formación ideal para iniciarse en el difícil mundillo del Math Rock. Raro será no ver a esta gente cerrando el escenario principal en alguna edición venidera. Y más sencillo aunque efectivo es el sonido de los polacos Tides From Nebula, convertidos en una de las formaciones más emblemáticas de la tercera ola del instrumental europeo. Sin deslumbrar en originalidad ni estilo propio, lo suyo es la escuela de las atmósferas a lo God is an Astronaut, pero con un extra de metal y caña. Los que sin duda son estandartes de esta mencionada ola del post rock son los norteamericanos Pelican a quienes teníamos muchas ganas. Bastante estáticos en sus primeros cortes, fueron soltándose a medida que avanzaba su show con algo de post metal e incluso con tiempo para adelantar temas de su próximo disco que verá la luz en unas semanas.

Probablemente, los que se lleven el premio a la propuesta más original sean Zeal & Ardor. Semi ocultos todos ellos sobre unas túnicas negras, fueron saltando al escenario de manera ordenada. Y cuando nos ponemos a contar vocalistas, nos salen tres. Se les fue retirando la túnica a medida que pasaban sus curiosas canciones, mezcla de black metal puro con voces de raíces negras. Las líneas de voz se convertían en un mantra y el espectáculo del que muchos del público parecían sorprendidos, iba evolucionando a un estilo nunca visto por un servidor. En lo musical se quedan en un aprobado correcto, pero donde destacan de manera más que notable es en las líneas vocales. Tremenda gama de registros por parte del líder, acompañada de coros más que perfectos. Al terminar, merecida ovación por parte de un Yokhai a reventar. En lo personal, nos recordó a aquella actuación hace unos años en ese mismo escenario donde nos estrenamos con Nordic Giants y al acabar no nos creíamos lo que habíamos visto. Para sobrellevar el shock de esa especia de gospel metal nos fuimos al PX3 a ver a los relajados Blueneck bajo recomendación del patrón de Aloud Music, Sergio. Un inicio que se retrasó más de lo esperado por problemas de sonido, hizo que nuestros oídos fueran olvidándose de lo escuchado minutos antes y pudieran prepararse para esta propuesta cercana a unos Yndi Halda tranquilos. Con alguna que otra explosión en algunos cortes pero sin crescendos notables. En algún tema se animan a añadir voces en bajito, melosas, como el aura que rodeaba a su set list.

Nos marchamos a cenar antes de que terminaran ya que no queríamos perdernos un minuto del concierto de Tides of Man. Y puede que fueramos con el hype muy alto ya que por desgracia la sensación al acabar su set fue algo decepcionante. Nos esperábamos más temas de aquel maravilloso “Young & Courageous” disco con el que debutaban como formación instrumental tras la marcha de su cantante, pero lo centraron, como es normal, en su último trabajo editado unos días antes, que para mi está lleno de temas planos sin mucho que decir. Para mi alegría, cerraron su directo con la optimista “Mountain House” y “Young and Courageous” de su primer CD, lo cual hizo olvidar el chasco de escuchar los temas nuevos. Y llegaba el momento de los cabezas de cartel, los por muchos alabados Glassjaw, que personalmente no me decían demasiado. Por tanto, optamos por darle una oportunidad a Behind the Shadows Drop. Proyecto paralelo del guitarrista de Mono, que se colocan en el escenario él con una guitarra eléctrica y un teclado, que va combinando según el tema que sea, una cellista y un batería. Con unas minimalistas proyecciones de fondo, el cello aporta su toque de banda sonora nostálgica a unas canciones centradas en la repetición de un riff sencillo. Ideas bonitas, como todas las que presentan los japoneses, pero sin un desarrollo correcto que las haga interesantes. Quizá sea una buena propuesta para disfrutar en la comodidad de un sofa, pero en directo se hace ciertamente pesado y sin sustancia. Por ello decidimos por darles una oportunidad a los protagonistas del día Glassjaw. No nos quedó otra que verlos desde lejos, donde el sonido no era el mejor. La voz quedaba poco clara, aunque tampoco daba la sensación de estar perdiéndonos unos registros sorprendentes. Esperaba algo más de entrega por parte de los músicos y el público. Vuelta a casa me enteré que esa misma mañana habían actuado en un festival en Bélgica y claro, esas cosas tienen que afectar.


Sábado 18

Y llegábamos a la última jornada de esta sexta edición del ArcTanGent con algo de cansancio acumulado tras un par de jornadas agotadoras, por lo que nos lo tomamos con algo más de calma. Para cuando entramos al recinto, teníamos a La Jungle en el segundo escenario. Puede que aún estuviéramos poco despiertos, pero la verdad que su espectáculo de guitarra y batería con ritmos rápidos y bailables llenos de repeticiones y sonidos algo estridentes no nos llegó a convencer. Si que lo hizo en cambio la belleza musical de VLMV. Lástima que perdieran casi 15 minutos de su set por problemas técnicos ajenos al dúo, lo que hizo que nos perdiéramos 3 o 4 temas. Por suerte, hay que remarcar que, los horarios durante estos tres días se han respetado con un puntualidad digna del país en que nos encontrábamos. En lo musical, lo de VLMV ya nos lo conocíamos al dedillo, no por eso dejó de ponernos los pelos de punta como siempre con sus ambientes delicados y emotivos a base de loopeos en la voz y fondos creados con todo tipo de efectos a dos guitarras y teclado. El set se acabó a la hora prevista, sin darles la oportunidad de recuperar algo de tiempo, pero el rato que tuvieron lo defendieron más que bien. Como también supieron defender su status de “banda de culto” del math underground inglés los chicos de Vasquez. Muchísima gente con ganas de disfrutar de su math primigenio sin exceso de técnica progresiva, con riffs efectivos que se iban pisando mediante loops. Quedó más que evidente que bandas como los extintos Cleft, Axes o Alpha Male Tea Party se han pinchado sus canciones en más de una ocasión.

Totalmente opuesto fue el recital de hardcore extremo barra blackgaze de los daneses Møl. Con un particular cantante que se encargó de que todas las miradas del público se centraran en él y en nadie más, a base de movimientos y gestos que indudablemente nos recordaron (quizá demasiado) a George Clarke de Deafheaven. Muchísima interacción con el público, incluyendo una incursión al pit, mientras los jóvenes músicos defendían muy notablemente su trepidante propuesta. En una época donde estos sonidos tienen más apoyo que nunca, no será raro ver el crecimiento de estos nietos de vikingos. Otro de los grandes descubrimientos del festival lo firmaron Telephaty. Llenaron el escenario mediano de volumen alto, sonidos gruesos y pesados y una intensidad a lo Amenra. Más de uno estoy seguro que se dejó el cuello con el imparable cabeceo que provocan sus pasajes. De ahí, a la primera incursión en el escenario grande ese día para ver a los ya clásicos de la escena Giraffes? Giraffes! que pisaban el continente europeo por primera vez. Sobre el escenario uno frente al otro, con pocas palabras o acercamientos al público, daba la sensación de que nos encontrábamos ante una sesión de improvisación en su local de ensayo. El guitarrista iba sacando florituras de sus cuerdas que se apoyaban en unos ritmos imposibles de la batería. Unas estructuras casi incomprensibles que hacen de su escucha algo difícil e incluso pesado para oídos no acostumbrados. En nuestro caso, íbamos advertidos.

En esta edición del ArcTanGent era imposible perderse el bolo de Gug.  Proyecto formado por músicos más que conocidos de la escena, empezando por un regresado y algo afectado aún por el cáncer que padece Dan de Cleft, el guitarrista de Alpha Male Tea Party, que en esta ocasión se encarga de las baquetas y el antiguo vocalista de Bad Grammar con el micro. La maestría de Dan con una guitarra con sonido a bajo es el elemento principal de esta propuesta gamberra, más centrada en hacer pasar un buen rato a la audiencia que en ofrecer un show de calidad. Riffs pesadotes a lo RATM sobre una base de batería que se queda en lo correcto y unos gritos de cachondeo sobre todo ello. Pasable si vas con cero expectativas, pero viendo los músicos que componían el trío, nos esperábamos algo más. Sí nos sorprendió y mucho la danesa Myrkur que lideró durante más de 50 minutos su recital de metal con toques vikingos. Con una bandera de Dinamarca colgada de la batería, salían primero a escena los tres músicos de acompañamiento con una especie de túnicas negras sin mangas. Momentos después hacía su aparición Amalie Bruun (Myrkur) entre aplausos y gritos del público, ella con una túnica que le cubría entera. Un mantra de voces de sirena sobre ruidos de acople es lo que daba inicio a la ceremonia. A los pocos minutos, Amalie se desprende del ropaje que le cubría y desvela una especie de traje/camisón blanco para dejar claro quién pilota la nave y diferenciarse del resto de músicos. A partir de ahí, intensos momentos de pasajes metalizados más bien simples, donde lo único que destaca es la línea vocal con una gran gama de registros principalmente agudos o agudísimos. Temática folk escandinava en sus letras y puesta en escena, mostrándose por lo general estática tras el micrófono y a veces acompañada de una guitarra eléctrica. Concierto más que decente, por lo que se merece bajo mi punto de vista todo el reconocimiento que ha ido adquiriendo en los últimos años.

Myrkur (foto Helen Messenger)

La última gran sorpresa de la noche la firmaron los japoneses Mouse on the Keys. Dos pianos, batería y en ocasiones un saxofonista. Genialidad nipona, no esperábamos menos. De vez en cuando nos venían a la mente unos 65Daysofstatic pero con un doctorado en piano rápido. El batera de la formación parecía ir entrando en trance, ya que con el paso de los temas sus idas de olla iban en aumento, llegando a tocar de pie sobre su pequeño asiento o hacer piruetas de circo sobre el mismo. Un show y una banda recomendadísima de la que no había oído hablar pero ahora no dudaré en pincharme en más de una ocasión. Uno de los creadores de todo ese mencionado previamente movimiento blackgaze, se encontraba en el escenario principal. Los míticos franceses Alcest se presentan en la actualidad algo más relajados y menos gritones que en sus inicios, pero las raíces les pesan y están en ese festival por lo que están. Fue uno de esos conciertos en los que tocó estar sentado por el bien de nuestras espaldas y aun así lo disfrutamos en gran medida. Les sobra experiencia a estos franceses. Sobre las tablas hacen virguerías sin apenas moverse o cabeceando simplemente. Sus creaciones a lo Junius se disfrutaron, aunque quizá hubiera sido mejor otro horario más temprano.

Lo que terminó por despertarnos de ese “sueño” en el que nos metieron Alcest fueron Arcane Roots. Otros viejos conocidos de la cita veraniega de Bristol a quienes les tocó cerrar el Yokhai por todo lo alto. Muchísima expectación por ver a una banda que ha ido creciendo a velocidades de vértigo y parece que sigue los pasos de Biffy Clyro por su mezcla de sonidos arriesgados y estribillos mainstream. Sonaron como nadie en el segundo escenario y se trajeron un juego de luces personalizado para salir de ahí como uno de los grandes de la edición. Bajo el escenario se encontraron con una gran respuesta del público que les hizo los coros a lo largo de casi todo su repertorio.  Algo más humilde y sincera fue la puesta en escena de Shellac, quienes sorprendentemente ejercieron de cabezas de cartel de la última jornada. Nadie niega la historia detrás de una banda mítica formada por gente como Steve Albini, pero no por ello deja de sorprender que les dieran esa plaza. No obstante, ofrecieron un espectáculo realmente disfrutable, aunque no lo pongan fácil. Discursos eternos sobre cosas que sólo ellos entienden, ciertas “coreografías” sobre el escenario y mucha actitud en todos sus temas, aunque estos se formen a base de alargar hasta el infinito una idea simple. Su concierto terminó con los músicos llevándose una a una las piezas de su batería. No se, no preguntéis, nosotros tampoco lo entendemos. 

Con este extraño ritual de Albini y los suyos daba por finalizada (sin contar la sesión de Silent Disco) la sexta edición de un festival que ha vuelto a enamorarnos. Nos ha dado pena darnos cuenta de que el número de asistentes haya bajado y esperamos sinceramente que esto no afecte a las citas futuras. Más allá de lo musical, el ArcTanGent ofrece un recinto comodísimo, sobre todo si no llueve apenas como ha ocurrido este año (el único), una organización de 10 y unos servicios que sobrepasan los mínimos exigibles para cualquier festival de este tipo. Si nada se tuerce, no nos vemos faltando a la edición del año que viene. ¡Larga vida al ArcTanGent!

Texto: Bikendi Cadelo (@b_cadelo)
Fotos: Helen Messenger / Carl Battams / Joe Singh / Sam Lees

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