Entrevista a Yo, Gerard.

Empecemos la entrevista contextualizando a los lectores. Sobre todo porque puede que haya gente sorprendida de ver una banda principalmente de pop e indie llenando artículos en una web donde prima la música instrumental. Pero esta casa no se llama “Keep an Open Mind” por nada. Si el proyecto de Yo,Gerard. ha causado un enorme interés por parte del que firma estas líneas no es más que por la tremenda admiración al trabajo musical de la cabeza pensante de esta nueva criatura, David Lamíquiz, desde que militaba en unos extintos Whitewood o en el grupo que siguió su senda, Yo, Náufrago. Es por ello que una vez machacada su primera referencia, un precioso redondo de 8 cortes, aumentaban mis ganas de sentarme a hablar con la banda y conocer más a fondo a los creadores de uno de los discos más importantes que se van a firmar en Euskadi este 2018. Con los goles de Marruecos y España en la televisión del bar donde nos habíamos citado, en la improvisada terraza de un bar de Indautxu donde los propios David e Iñigo quedaron hace poco más de un año para comprometerse a sacar adelante esta colaboración, a pie de calle y asándonos bajo un sol que tras meses volvía a aparecer por Bilbao, compartían con un servidor lo que se esconde tras este “Silencio, hoy se rueda” que presentarán en directo en el Kafe Antzoki de la capital vizcaína el próximo 6 de julio.

El propio David Lamíquiz, quien pone la voz y el piano se encargaba de introducirnos a la formación, ‘somos cuatro personas que hacemos un pop indie basado en canciones compuestas al piano por mí y acompañado de Andoni Escubi (Yo, Náufrago) a la guitarra (zurda), Josu Cobelo (Scum to the leader, Moby Dick) con el bajo y segundos teclados e Iñigo Benito (Autostereo, Jare) batería y componente racional del grupo’. Cuatro conocidos de la escena bilbaína que dan estructura a un equipo compensado: ‘dos personas muy calentadas y emocionales y otras dos más racionales y de pensarlo todo un par de veces’ lo que, sin duda, equilibra la balanza.

Yo, Gerard. nace del proyecto personal de David, que desde que terminó la etapa Yo, Naufrago en 2012 no había vuelto a impulsar nada propio. ‘A nosotros lo que nos llegaba al local eran temas de piano y voces, algunos con ideas de ritmo, etc, pero la estructura estaba cerrada al 90%’ indica Iñigo. ‘Es verdad que son canciones con una estructura más cuadrada, más pop (con estribillos, melodías). Es así como siempre he compuesto’ añade David, que se declara un auténtico apasionado por la creación, ya sea escrita o musical, ‘con la vocación de que las cosas que vivimos queden reflejadas y dejen un poso. Que dentro de 40 años nuestros nietos puedan escuchar o leer lo que hacían sus aitites’.

Después de tanto tiempo sin presentar nueva música en público, queríamos saber qué había ocurrido en la vida de David y qué le motivó para volver a presentarse en sociedad: ‘Durante los años 2012-2015, salvo alguna excepción, la motivación estuvo apagada. Fueron unos años donde escribí mucho, pero otras cosas a las que no le ponía música’.

Y también conocer de dónde vienen sus influencias, cuáles son sus referencias y qué ritual llevan a cabo para componer. ‘En cada momento vas cogiendo referencias. Con menos años, te viene de las bandas y estilos que te conectan emocionalmente, y con la madurez quizás todo entronca más en lo que pasa a tu alrededor: familia, despedidas, enfermedades… todo tiene un hilo conductor, las motivaciones no son ya las mismas y las temáticas tampoco. Aunque la forma de componer no ha variado: antes lo hacía en el salón de mis padres, ahora lo hago en el de mi casa’.

Estudiada la realidad musical actual, sobre todo en el mundo del pop, se nos hace raro ver un disco con tanta carga de energía positiva. ‘Es un disco que nace del agradecimiento, de ser conscientes de dónde estamos, de poder disfrutar de un proyecto vital que se puede compatibilizar con la música. Del agradecer con humildad el que las cosas vayan más o menos bien. Es un disco que no se fundamenta en emociones negativas como he podido componer en el pasado’. ‘A mí varias personas me han dicho que el disco tiene un punto melancólico’ añade Iñigo, que añade que a esto puede contribuir el componer en tonalidades menores.  ‘Al final lo que hacemos es coherente con lo que somos, no somos ni de blancos ni de negros. Somos más de grises e intentamos entender la realidad desde un punto ambivalente. Desde ahí no iba a surgir una denuncia explícita, violenta, sino sutil, porque detrás hay cosas’.  No obstante, en este “Silencio, hoy se rueda” incluyen una versión de “Democracia Enferma” de Señores. ‘Una canción muy social acerca de esta Europa de grises y escombros. Aunque nunca he tenido un componente político explícito a la hora de crear, era una canción que me conectaba mucho con lo que hemos vivido en los últimos años’.

Siempre nos ha causado interés el conocer qué escucha cada músico y en qué contexto se encuentra cuando está en pleno proceso compositivo y David nos confiesa lo siguiente. ‘Hay una cosa capital y es que cuando tuve a mi primer hijo (2014) me dije, joder, ¿cómo doy respuesta a la parte musical de mi vida? Me apunté a tocar jazz en Jazz Cultural Theatre, con Joshua Edelman, con quien estuve dos años intentando iniciarme en los fundamentos del jazz, algo de lo que verdaderamente controlaba más bien poco ya que venía del mundo clásico. Fue amor a primera vista. Mucho de lo que escucho hoy en día es Jazz. Y tu dirás, tío, pero esto es pop… ¡Pero es que no se hacer otra cosa! Hay giros, acordes con séptimas no tan obvios, algunas canciones donde yo veo reflejados estos dos años de jazz. Así ha quedado por ejemplo “La Lista ha quedado inacabada”, una de las canciones más lentas del álbum pero con acordes más jazzies’. Para Iñigo, una canción que se sale un poco de la línea general del disco. ‘Además de todo esto, por ahí han pululado grupos o artistas imprescindibles como Elton John. En general, he escuchado mucho piano durante estos años, pero sobre todo descubrí a Don Randy Newman. Luego también hay muchas bandas locales y nacionales de indie o alternativas que me conectan mucho, como Señores, Izaro, Cordura… hay muchos grupos de nuestra tierra que nos conectan’. Iñigo, que a diferencia de David no ha tenido prácticamente un parón desde que empezó a tocar la batería desde bien joven, tira en su discman o MP3 hacia sonidos de rock alternativo y admite que a tocar pop aprendió con Jagoba Ormaetxea (productor). Eso sí, nos descubre que ‘un grupo que nos flipa y está en mi coche sonando de manera constante son Morgan, por ejemplo’.

Un mes ha pasado desde el lanzamiento del disco y Yo, Gerard. se muestran más que contentos con la buena acogida. ‘La expectación es moderada, no ha habido grandes números. Han bajado las reproducciones estos últimos días pero es normal. Hemos tenido picos de días con muchas escuchas. Pero lo mejor de todo es que ha habido una buena acogida entre gente que reconocemos y valoramos, entre gente del sector. Obviamente, también nos hemos encontrado con gente que nos ha dicho que el disco suena muy bien pero que no es su rollo. Aunque eso pasa siempre, y lo entiendo’. Respuesta más que aceptable teniendo en cuenta que, como indica Iñigo ‘lo hemos llevado de manera muy humilde’. Y es que se trata de una obra totalmente autoeditada y sin un apoyo detrás por lo que tampoco pretenden llegar a millones de orejas. Están curados de espanto.

Planes y propuestas de conciertos más allá de la del Antzoki las han tenido pero por ahora prefieren tomárselo con calma y empezar a crear agenda con la llegada del nuevo curso en septiembre. A corto/medio plazo cosillas habrá, según nos cuentan, pero la cosa va a ir poco a poco al carecer de una infraestructura que les permita moverse de una forma más activa. Aunque ellos están abiertos a casi cualquier cosa. ‘Que nos llame quien quiera escucharlo y vivirlo en directo. No hay ninguna muralla. La intención es salir y moverlo lo máximo posible durante los próximos meses’.

Muchos años en la escena y con una posición apta para criticarla, queremos saber cómo unos expertos y testigos de la vida musical bilbaína han vivido estos últimos años la evolución social de la misma. A lo que Iñigo se adelanta: ‘Yo veo un desfase. A nivel de escena local y de grupos yo creo que vivimos uno de los mejores momentos, pero a nivel de garitos o lugares para tocar, cada vez hay menos. En Bilbao hay un buen número de bandas que están tocando y se están moviendo mucho, pero existe una carencia de sitios donde tocar, donde la gente tenga el hábito de ir a ver y disfrutar de música en directo’. A lo que David añade, ‘respecto a público, puedo aportar la experiencia de haber sido socio de Nunca Más!. El público es el que es, da para lo que da, y Bilbao es una ciudad más pequeña de lo que nos pensamos. Entonces, según qué estilos, tengo la sensación de que siempre nos vemos las mismas personas, en los mismos conciertos. Al menos en una escena más independiente. En los diez últimos años no he visto grandes cambios en cuanto a estructuras, número de bares, etc.  Iñigo además remarca que, además de haber pocos espacios ‘se ponen bastantes pegas para hacer bolos en diferentes garitos, temas de permisos, etc’.  Donde sí que se han notado ambos el cambio ha sido en los macro festivales. ‘Puede que sea la cultura del instagram’ apunta Iñigo, ‘el festival es un proyecto de ocio redondo, apto para lucirse, y escuchar música en vivo quizás ya no mola tanto’. Cosa con la que David coincide ‘los festivales están montados más allá de la escena y más allá del valor de lo musical, son para muchos una experiencia de ocio. Luego por ejemplo miras otras ciudades como Donosti y lo que están haciendo en espacios como Tabakalera o Dabadaba y muestra que están en un momento más vitalista, con ganas de experimentar y probar. Y prueba de ello es ver cuántos grupos medianos van últimamente a Donosti y no a Bilbao’.

Para terminar les dejamos el micro abierto para que animen a todo aquel que esté leyendo esta entrevista a que se acerquen al Kafe Antzokia. ‘El viernes 6, a las 21:30 con Arana, por la patilla, bolazo de presentación. Alguien que quiera escuchar canciones hechas con honestidad, desde lo independiente pero con una vocación de canción pop y de canción con estructura, y que le apetezca ver un directo intenso, enérgico…no se lo puede perder’. Así que ya sabéis, sacad la agenda y marcad la fecha en rojo.

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