Crónica: A Colossal Weekend en Copenhague

El A Colossal Weekend se ha convertido en una cita obligatoria para los amantes del Post-rock (y estilos cercanos) que vivimos en Dinamarca. Los días 27, 28 y 29 de abril, la mítica sala Vega se llenó de melómanos para escuchar bandas tanto nacionales como internacionales.

27 de abril

La jornada se abrió con un sonido potentísimo de la mano de Sannhet. Jugando con samples y notas tenidas de guitarra, empezaron convertiendo la sala en una nave espacial flotando por el espacio. No obstante, los ritmos “blast” de la batería no tardaron en llegar, dejando claro que el fin de semana venía cargado de energía. Les siguieron Sum of R, donde sumergieron la nave espacial anterior en un agujero oscuro. Ambientes muy oscuros donde el peso de las líneas de bajo y la batería se podían mascar el en ambiente. Los riffs de la guitarra se repetían una y otra vez, y cuando creías que nada cambiaba, ahí estaba el baterista para añadir detalles sutiles que hacían crecer la canción en cada vuelta.

Møl era el nombre de la siguiente formación. El cantante demostró sus habilidades de cantar al más puro estilo screamo y a la vez quitarle el polvo al escenario a ritmo de doble pedal. Mantuvieron la balanza con progresiones de acordes muy cuidadas que demostraban que también tenían una faceta más delicada. Indudablemente, este fue el concierto donde el público se despertó para darlo todo. A estas alturas, tenía una sensación de que las bandas estaban bastante lejos de la música ambiental y melódica que últimamente he estado tan enganchado (Air, The Cinematic Orchestra, El ten eleven…). Fue justo entonces cuando Arms And Sleepers aparecieron en el escenario presentando el disco que publicaban el mismo día. Me encantó su mezcla de electrónica, batería acústica y proyecciones cuidadas y en mi opinión dieron un soplo de aire fresco a la noche.

De aire fresco a huracán el que nos trajo And So I Watch You From Afar (ASIWFA para los amigos). ¡INCREIBLE! Me lo permito escribir en mayúsculas porque así de monumental fue su despliegue de precisión, siempre sin perder el aire juguetón de sus melodías. La última vez que los vi fue en el ArcTanGent 2016, y ésta vez fueron capaces de conectar con el público mucho más. Aquello se convirtió en una fiesta e incluso hubo momentos en que tuvieron que pedir silencio para empezar la siguiente canción. La banda Mimas fue la última de la noche y no se dejaron intimidar por el listón alto que ASIWFA acababa de dejar. Puede que fuese porque jugaban en casa, pero diría que fue la banda más joven y diferente de la noche. Mezclaban melodías cantadas y recitadas sobre acordes de guitarra con poca distorsión pero lleno de delicadeza. La trompeta le dio un toque especial y me recordaron mucho a bandas como American Football, TTNG o Faraquet.

28 de abril

Los primeros de la noche fueron los suecos Ef, para los que tenía muchas ganas ya que llevo tiempo escuchándolos. Tengo que admitir que sonaron más apagados que en sus discos y diría que no llegaron a enganchar del todo al público.​ Les siguieron My beloved en un concierto lleno de texturas. El baterista adornó las canciones con detalles infinitos mientras que los sintetizadores crearon una atmósfera tranquila. The Ocean rompió con esa tranquilidad con un estilo exótico que mezclaba ritmos variopintos, coros screamo y riffs pegadizos. Al cantante poco le importó tener una mano rota porque se recorrió un par de kilómetros sin salirse del escenario. ¡Gran show para los ojos y oídos!

Después llegó el turno de Eigengrau, quienes en mi opinión fueron los que pasaron más desapercibidos. Sus canciones sonaban a un post-rock standard, los cuales  eran agradables de escuchar, pero quizás les faltó un poco de “efecto sorpresa”. Ya con la noche encima, llegó la hora de Wear your wounds. Tengo que admitir que durante el concierto no fui capaz de describirlos y creo que no es justo forzarlo ahora, así que os invito a escucharlos vosotros mismos 😉 La noche terminó con Stearica, muy potentes y llenos de distorsión. Con sus ritmos y riffs pegadizos, terminamos agitando la cabeza y lo que no era la cabeza. No pude evitar encontrar similitudes con Toundra, pero con unos ritmos más bailables.

29 de abril

Ultimo día y cerrando el festival con los grandes Godspeed You! Black Emperor. El concierto tuvo lugar en un escenario diferente, el más grande del teatro, y esto ya decía mucho del espectáculo sonoro que estábamos a punto de presenciar. En el público se notaba una expectación que ningún otro concierto había generado en las jornadas anteriores, y razones no faltaba. Los componentes de la banda salieron al escenario uno en uno, y cogieron sus sillas entre aplausos. Chelo y violín crearon una atmósfera donde guitarras, bajo, percusión y batería se sumaron poco a poco. Cada canción tomaba su tiempo en desarrollarse, y las proyecciones que los acompañaba causaban un efecto hipnótico. Era como entrar en bucle, pero un bucle agradable, porque en cada vuelta añadían nuevas capas y detalles. Cualquiera que haya escuchado alguna canción de Godspeed Black Emperor sabe que la mayoría pasan de los 15 minutos, y debo admitir que hubo momentos en que perdí la noción del tiempo. Aún así, cada canción tiene ese momento de éxtasis donde encuentras el norte de la canción, algo se te ablanda ahí dentro, y no puedes hacer nada más que cerrar los ojos y sentir la música.

Texto y fotos: Aitor Arruti

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