El día que murió Botín. Diario de una gira por UK.

Girar por UK era un sueño basado en la ilusión. Todas las experiencias de amigos hablaban de lo complicado que era poner un pie en tierras inglesas y lo poco abiertos que son a la hora de escuchar música que viene más allá de la isla. Y ya si era de nuestro país, dónde el conocimiento se centra en el flamenco, los toros, el sol o la paella, ni te cuento. That Fucking Tank, un duo de math rock de los considerados precursores del género (primer EP es de 2005), invitaron a IEPI a girar con ellos durante 11 conciertos en 10 días. Una gira previa que pasó por La Faena (Madrid), Arrebato (Zaragoza) y el Aloud Music Festival les había hecho amigos. O eso parecía.IEPI_UK-17

 Antes de salir, las preguntas eran claras:

 ¿Nos entenderemos? (hablamos inglés como el culo)
¿Vendrá la gente a vernos?
¿Nos tirarán castañuelas?
¿Sabrán decir IEPI o Banyoles?

GLASGOW

Las dudas quedaron resueltas ya el primer día en Glasgow. A pesar de una llegada aparatosa, cargados de maletas cual coche marroquí que cruza la península, la primera hamburguesa vegetariana y la primera pinta nos ubicó instantáneamente. Luego, a la llegada de That Fucking Tank, los primeros abrazos y la constatación de algo que ya imaginábamos: hablan muy rápido. «Yes yes, ok ok, of course, really, great…» y a descargar. La sala, una pequeña cueva de sonido regulero y un técnico italiano muy simpático. Antes de tocar, nos dieron de cenar… hamburguesa vegetariana. Repetición absurda 3 horas después. Primer error que muchos pagaríamos con la primera visita a los lavabos ingleses, eso sí, limpios como una patena.

Antes de IEPI, una banda llamada Cutty´s Gym nos metió el miedo en el cuerpo. Batería y guitarra ruidosos y buenísimos, de alto nivel. En ese momento pensamos que la gira se iba a la mierda, que todas las bandas serían así de buenas, que nada ni nadie podía evitar nuestro fracaso… Al final, sería la mejor banda que vimos en toda la gira. IEPI tocaron algo nerviosos y tampoco That Fucking Tank tuvieron su mejor día. Pero a la gente le gustó, vendimos algún disco y a fin de cuentas, lo más importante es que la gira había empezado. Y empezó de manera… ¿mítica? Un equipo de la CNN, americana, estaba grabando en Glasgow. Buscaban conciertos y acabaron en el nuestro. Por casualidad. Y vieron a IEPI. Por casualidad. Y se enamoraron. Esto es serio, pasamos buena parte de la noche firmando contratos con ellos (de imagen, de audio, sexuales, …) porque IEPI serán uno de los protagonistas de un programa en la CNN en abril de 2015. Literalmente, nos dijeron que era uno de los programas más vistos del mundo. Y nos hicimos caquita. De la felicidad.

Dejamos a Albert, guitarra, conociendo Glasgow de noche en busca de sueños australianos, acompañado de Martin, un excelente técnico de mastering de Alicante y desde ese momento, excelente amigo. Para pasar la noche, los TFT llevan la filosofía del Do It Yourself al extremo, y fuimos a casa del amigo que montaba el concierto. Nos sentamos en el suelo, acariciamos a sus gatos, bebimos alguna cerveza… y a dormir. Sí, al suelo. Debo decir que yo pillé sofá, en un gesto de rapidez y valentía, porque solo medio cuerpo cabía dentro del pequeño sofá inglés. Por la mañana, la mujer más guapa del mundo, la mujer del promotor, nos preparó el mejor desayuno del mundo en la que era, sin duda, la mejor casa del mundo. Todos coincidimos que la vida allí parecía perfecta. Por eso salió «No» en el referéndum, por aquello de compensar un poco, y por eso nos llevamos la sensación de que aquella familia escondía algo. Mucho CSI en las venas.

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SUNDERLAND

Un desayuno fuerte con camareros españoles, en un bar que era librería y tienda de discos (lo normal, vamos) y camino a Sunderland, una ciudad especial para mí. De allí son los This Aint Vegas, amigos y visitantes de nuestro país en varias ocasiones. Por eso, verlos en el concierto me hizo feliz. Richard, Jordan y Mike tienen ahora otra banda, a ver si vienen pronto. El concierto era en Pop Recs Store, una tienda de discos en medio del pueblo. Lo normal, vamos (2). Además, el pequeño escenario y la PA sonaban de muerte. Allí empecé a ver a IEPI, tocaron a un buen volumen y con un set acertadísimo. La gente respondió en el merch. Los TFT no se quedaron atrás y firmaron un gran bolo. La batalla había comenzado.

Lo de dormir en cambio superó lo de la noche anterior. Éramos ¿24? durmiendo en una casa dónde, máximo, me imaginaba a mi mujer y a mis gatos. Gente por todos lados, no podáis levantarte al baño sin pisar brazos, piernas u orejas. Pero eh! nos hicieron huevos fritos para desayunar e hicimos buenas amigas con la banda que había abierto la noche anterior, Night Flowers. Juntos emprendimos el camino hacia el día del doblete.

TWISTERELLA FEST (MIDDLESBROUGH) & NOTTINGHAM

Tocábamos a las 14h en el Twisterella Festival. Lo montaba mi colega Henry, de los Dartz! En 2007 les monté una gira por España. Nos abrazamos 7 años después y la reconciliación duró 1 minuto. Después desapareció y no le volví a ver. Nos vemos en 2021 amigo.

Al empezar el bolo había 2 personas: Andy y Jimmy, los TFT. Al acabar había unas cuantas más, seguramente llamadas por el demoledor volumen. Ya lo siento, pero me dejaron una buena sala, una buena mesa y un buen equipo… y lo puse alto, sí. Quizá por eso, a pesar de la poca gente, vendimos algo de merch y los TFT nos pillaron el truco y me pidieron si les podía hacer de técnico en la gira. Y ahí estaba el chaval de Barcelona sonorizando a una de sus bandas favoritas en el país musical por excelencia. Cerrando círculos. Para cuándo TFT salieron a escena, ya había más de 100 personas y, de nuevo, a un volumen demoledor disfrutamos del que fue, hasta la fecha, su mejor bolo. Y todos contentos y sin ver nada más que la universidad de Middlesbrough, nos fuimos a Nottingham, que esa misma noche tocábamos allí.

Era en un sitio extraño. Había que subir 3 pisos, escaleras estrechas (narrow) y ambiente decadente. Muy de los 80. El equipo de sonido era lo más raro que he visto en la vida. Hasta el técnico era de esa época. Todo allí había quedado en stand by. El concierto lo montaba la gente de Gringo Records, un sello maravilloso que edita a bandas como Bilge Pump, Erase Errata o Soeza. Mitiquismo 100%. Vino mucha gente y los IEPI se salieron. Sonaba a 80s, pero en el escenario había una banda de hoy que estaba reventando sin compasión. En el público, mi colega Marty de la banda Alright the Captain se quedaba entusiasmado con nuestro directo. Poco después intentaría explicarme algo sobre los búhos irlandeses que yo no entendí. Quizá porque intentaba zafarme del acoso de una amiga con la excusa de no entenderla. Estaríais orgullosos de mí. Eso son maniobras de escapismo y no las de Love of Lesbian.

Esta vez dormimos bien. Los IEPI, de hecho, en una cama. Era la casa de Dan, el capo de Gringo. La falta de costumbre a dormir bien hizo que, en una visita al baño, mi ipad se intentara suicidar. Y adiós pantalla. Nada que un desayuno brutal, hecho con ese amor que tienen las personas que saben cuidar bandas, nos hiciera olvidar cualquier atisbo de cansancio. A tope.

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LONDRES

Olía a cita importante. El bolo era gratis y lo montaba Stef, de los imprescindibles Shield Your Eyes. Además, venía gente de Banyoles y era el momento de la gira que me encontraba con Isa, una de esas personas únicas con las que cada momento compartido es inolvidable. El The Old Blue Last acabaría quedándose pequeño. Me acordé, en ese momento de éxito, de aquellos que nos habían denegado una subvención para viajar hasta allí, y de la bofetada poética que les estábamos dando. IEPI se salieron, literalmente, hasta el punto de que Albert acabó tocando entre el público. Quizá fue el hecho de que, antes del bolo, sonase Camarón. O la cena, esa sopa vegetariana hecha, de nuevo, con amor. Sea como sea, la noche en Londres fue brutal y que los TFT se sumasen a la fiesta era algo obligado. Allí vi claro que la noche que IEPI daban un paso adelante, los TFT respondían y crecían. Y que la batalla que decía antes era real, cada noche cada banda quiere ser mejor que la otra. Sin rivalidad, sin peleas y por supuesto, sin un solo atisbo de mal rollo, pero allí había 2 bandas que crecían noche a noche y eso desde fuera me molaba mucho.

Dormimos en casa de Stef. O como quieras llamar a un sitio dónde arreglan todo tipo de cosas, hay un rockódromo y hay hasta un escenario, PA y monitores. En un mes tocaban allí Za!, Betunizer y Picore. Es decir, en Londres hay un sitio que valoran a las bandas españolas como luego no hacen los festivales de aquí. Un sitio con una magia difícil de olvidar. Como las personas que viven allí, claro. Este bolo nos dejó marcados, sin lugar a dudas. A pesar de que Jimmy ganara, de calle, el concurso de levantar 5 kilos de mostaza. Y a pesar de la visita nocturna al «mejor kebap» de Londres. En el baño pensaba: ¿Cómo será el peor?

BRISTOL

Y llegaba el lunes, día jodido de una gira por tradición. Nos tocaba Bristol, que yo conocía de mis visitas al ArcTanGent. Su jefe no pudo venir al bolo y eso me dejó algo triste. Confiaba en que le gustara y nos llevara el año que viene. Confío, vamos 🙂

Stag & Hounds es un bareto que en una esquina monta conciertos. La gente consume comida y bebida y al lado, una banda de Banyoles toca a todo rabo y nadie se queja. Es más, la gente entra y curiosea. Una vez más, el nivel de las bandas volvió a subir pero esa noche la balanza se decantó de nuestro lado. Arrasamos en el merch. Se nota que allí está el festival de math rock más importante del mundo. Lo importante que es educar al público! En las paredes, carteles de próximos conciertos con bandas que me flipan (Cleft, Alpha Male Tea Party, Axes…) y en el ambiente, la sensación de que estábamos dónde teníamos que estar. Sí, cenamos hamburguesa, pero dormimos en una cama! Sí, el baño estaba colapsado, pero esa pinta antes de ir a dormir era impagable! Bristol, un lunes, nos hizo coger fuerzas para lo que quedaba de tour.

CARDIFF

La ciudad de mi amigo Richard S Jones. Hablamos poco, pero me hizo ilusión verle. Aquí hay poca literatura que añadir, era el último concierto que montaba el promotor. El último de su vida. Y perdió más de 200 libras. Me recordó a alguien… El Moon Club, en una calle con varios bares para tocar, estuvo semi vacío, no más de 25-30 personas, pero aun así fue una buena noche para ser martes. Los TFT demostraron de que material están hechos al cobrarle al promotor menos de lo pactado, para que la sangría fuera menor. Él nos correspondió poniendo la tele. Daban un concierto de Morrissey. Bebíamos cerveza y en un momento dado, hablábamos de ¿Croacia? ¿Hungría? No recuerdo. Me fui a dormir el último y pillé la cama. Una jugada estratégica que me confirmó como un crack. Los IEPI volvieron a pillar suelo. Aquí me di cuenta de que aun les faltaba carretera para estar al nivel 🙂

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EXETER

Por la mañana, visitamos Cardiff y casi por primera vez dejamos de pensar que estábamos en una gira. Un acierto por parte de Rob (conductor) que aprovechamos para tirar alguna foto de ¿promo?

Pero tenía que llegar el día malo y llegó. Para mí fue el exceso de birras y el pensar que todo iba a ir siempre bien. Pero esa noche algo no funcionó. Por suerte, no funcionó para ninguna de las bandas, ni siquiera (creo) para el promotor. Había 2 bandas antes nuestro, y aunque las 40 personas parecían estar interesadas, cuando la cosa no fluye, no fluye. Sonido raro, público raro, noche rara. Cuándo al acabar el concierto, vi a Edu (batería de IEPI) haciéndose una foto con un punk que llevaba 40cm de cresta, entendí que esa noche no podía ir peor… Y me equivocaba, claro.

Llovía horrores y llegar a casa de la chica que nos alojaba fue un drama. Empapados literalmente. ¿Una ducha? ¿Un secador? No. Al llegar a su casa nos encontramos seguramente con el sitio con más humedad que recuerdo. Para un alérgico / asmático como yo, era una especie de muerte segura. Gato, polvo y humedad. La triada. Ni siquiera sé como pudimos dormir allí, pero si algo entendí esa noche, es que IEPI son lo que llamo «rock». Allí sólo duerme gente como ellos. Y además, no voy a mentir, nos reímos como nunca. Los tres en un sofá de 1 plaza, y yo en el suelo, metido dentro del saco como si asomar la cabeza significase la muerte. Caso aparte el amigo Rob, durmiendo en el suelo de la cocina. Feliz. Puro «rock». El café de la mañana significaba que estábamos vivos. Habíamos sobrevivido a la peor noche que, seguramente, viviremos nunca en una gira. Y allí estábamos los 4 con unas risas de grandes magnitudes. Eso es que las cosas iban bien. Muy bien.

WORCESTER

Al llegar al Firefly de Worcester, el acojone era evidente, no había PA, era un salón, era de esos días en los que lo ves todo tan mal que solo puede ser magnífico. Al no haber PA no tenía que trabajar, y al no tener que trabajar decidí hacerme fan de IEPI esa noche. Y en el bar habían cervezas de 7.5% que tenía que probar. Todas. No voy a mentir, me pareció el mejor concierto de IEPI hasta ahora. Supongo que mi visión está distorsionada, porque estar bailando en primera fila es lo que tiene. Pero luego en el merch parece que la gente opinaba igual que yo. Era la típica noche en el típico pueblo pequeño en el que todo el mundo te hace sentir como nunca. Fue el Don Benito de la gira. Y por si fuera poco, comenzaba el cumpleaños de Andy. Que esto no acabe nunca, por favor.

BIRMINGHAM

En las paredes había conciertos de todas mis bandas favoritas. Otra muesca. A pesar de la primera banda, fue otra de esas noches dónde IEPI demostraron estar en forma. No así en el billar, dónde Jimmy nos fundió vivos a pesar de unos comienzos prometedores. No se puede jugar contra profesionales. La mejor cena de la gira nos hizo olvidar la derrota y así pillamos fuerzas para conducir durante 3 horas, 3, a casa de nuestros anfitriones en Leeds y Bradford. Eso sí, el durísimo viaje se vio recompensado, en el caso de Albert y mío, con la opción de dormir juntitos pero en un sofá de lujo, y de un desayuno que nos confirmó en la religión de los «andyabottianos». El resto se hicieron «jimmyslipianos». A fin de cuentas, nuestros amigos nos demostraron cómo se montaba una gira. Nos enseñaron cómo se cuida a una banda que traes a tocar a tu país. Nos instruyeron el verdadero «Do it yourself». Y lo mejor, se quedaron con un trocito de nuestros corazones porque son personas extraordinarias. El final se intuía en nuestras emociones.

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MANCHESTER

Quedaba la guinda, tocar en el A Carefully Planned. Allí vimos a un tal Biken Ros de Keep an Open Mind, que nos pidió escribir 4 lineas (he escrito 4, no?) sobre la gira. Tocamos de nuevo a las 14h pero esta vez había bastante gente. Y gustamos, a juzgar por la reacción de la gente. Gustamos al batería de Cleft, y yo con eso ya era feliz. Los TFT tocaron a las 21h con la sala a reventar, llenísima, demostrando que la justicia poética les guardaba su mejor bolo con la mayor afluencia de público para el final. Nosotros aplaudíamos desde el público a nuestros ya hermanos. Durante el día, visitamos al menos 5 salas dónde se hacían, simultáneamente, conciertos del festival. Olía a directos por todos lados. Y daba una envidia sana brutal. Pensábamos en casa, la vuelta era inminente, y aquí no huele a directos. Huele a otra cosa.

Mientras esperábamos la hora de coger el tren para ir al aeropuerto, Biken Ros nos enseñó Manchester. Conspiramos (cómo no) y pasamos por una oficina bancaria de un conocido banco español. Allí, recordamos la noche en que murió Botín. Sin ningún motivo, decidimos que la crónica se llamaría así. En mi cabeza, rondaba la idea de conquistar UK y de que esa oficina, de color rojo sangre por tantos desahucios, algún día podía ser la nuestra. La de un sello que apostó por hacer las cosas diferentes en un país equivocado. Me imaginaba como un símbolo de un cambio de etapa que un banco pasara a ser un sello. Que en vez ladrones, hubiera gente que apostara por la cultura. Imagino que el abrazo a un amigo que vive lejos tenía mucho de simbólico, también. Y de simbolismos iba el tema cuándo nos encontramos, de golpe, durmiendo en el suelo del aeropuerto esperando un avión que casi perdemos por culpa de la incultura generalizada de las aerolíneas. En eso no éramos tan diferentes. Y a la postre, no perder el avión fue nuestro último gran triunfo de la gira. Una gira que, como todas, cambió nuestras vidas para siempre.

Texto y fotos: Sergio Picón (@sergio_aloud)

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