無 – “L’Impossible” (2016)

Un Syd Barrett pasado de ácido interpretando temas de Sunn O)). La sensualidad y la bruma se entrelazan en un devenir circular y cadencioso. Las notas se desprenden, lánguidas, de las guitarras alimentando un bucle –casi- infinito. La armonía, las notas dibujadas y secuenciadas quedan en un segundo plano, cediendo todo el protagonismo a la saturación del sonido, a la reiteración. La reiteración es como leitmotiv de la obra. La reiteración es el leitmotiv de la obra. La reiteración. El espacio, paradójicamente, se ensancha y se estrecha simultaneamente a medida que se van desarrollando las piezas. Se expande en tu mente y se angosta en tus tripas. Evoca una mezcla extraña entre angustia y liberación.  Todo ello rezumando una belleza decadente, apocalíptica. Unos bordones fantasmagóricos complementan a la perfección la escena. El sonido es pálido y titubeante, de hecho raptado por la vibración producida por las guitarras. La pasividad de una roca deshaciéndose lenta pero inexorablemente ante un viento febril, obstinado en arrasar con todo a su paso. De repente voces. Aquí y allá voces. Evocando la nuclearidad y la aleatoriedad de lo absurdo en el ámbito humano; voces. Reivindicando su importancia meramente acústica más allá de semánticas, sintaxis y semióticas. El rezume de sonido encierra, oprime pero sin embargo él en sí mismo es de una libertidad brutal. Una puerta que se abre, unos pasos que se acercan. Cuadernos y cuadernos henchidos de notas, deseos, reproches, carisma, desvelos y malos augurios. Un tejido sedoso que se precipita con gracia por un cuerpo desnudo, movido por la vibración de la guitarra. Un cuerpo desnudo sumido en una onírica diseñada por el propio Lynch, explorando armónicamente los movimientos que le sugiere la vibración de la guitarra. La vibración de una guitarra copando un espacio cada vez más repleto de sí misma hasta un solemne disolverse en el silencio. Lo imposible retorna a sí mismo  discursivo y danzante, después de haber rasgado en frente de nuestras narices sus propias condiciones de posibilidad, después de habernos cantado bajito la epopeya del enésimo quebrantamiento de una voluntad que pandea a malas penas entre los rumores de esa Historia maldita. Unas guitarras que aparecen como el alfa y el omega de esta trama narrada a base de vibraciones, reverberaciones y murmullos.

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Texto: José Joaquín Sánchez Ríos (epesdepeapa / La Josephine)

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